Plomo nos presenta una crónica muy amena sobre su vida: Desde sus inicios como practicante y disc jockey de una conocida radio; su paso por la animación de eventos; y su inicio en el mundo de la magia “sin querer queriendo” por su afición al póquer.
Plomo nos presenta un recorrido de sus vivencias y anécdotas personales en el mundo del entretenimiento: Inicialmente con la idea de ser futbolista, empezó como practicante y disc-jockey de una conocida radio, para luego iniciar su labor como animador de eventos. Su ingreso al mundo de la magia fue -a palabras del mismo Plomo- “Sin querer queriendo”, ya que fue su afición al póquer lo que permitió aprender sus primeros trucos con cartas, y con ello su ingreso definitivo al mundo del entretenimiento.
Plomo hace hincapié que nunca se presenta como “El mago Plomo”, sino solo como “Plomo”; esto es debido a que él se identifica como “truquero”. Para Plomo la magia NO ES UN ARTE, es UN ENTRETENIMIENTO. A su criterio (que le ha valido varias discrepancias con otros magos) la reacción del público es lo que hace la magia: si el público no reacciona ante un truco, entonces no habría magia.
En su charla Plomo nos deja implícitamente una gran reflexión: en todas las oportunidades que se le han presentado, él no se frenó ante los riesgos y siempre optó por “tirarse a la piscina” para así poder lograr sus metas.