
El orgullo es una celebración de nuestro yo más auténtico y radiante, y un desafío a quienes esperan que oscurezcamos nuestra propia luz. Vivimos en un mundo que a menudo nos anima a ocupar menos espacio, a ocultar las partes de nosotros mismos que no pueden ser fácilmente mercantilizadas o consumidas. O peor aún, lo que revelamos nos expone a actores y sistemas opresores que nos roban nuestra dignidad.
El orgullo es una poderosa afirmación de autenticidad. Nos da la gracia de mostrarnos como somos y vivir en consonancia con nuestros valores. Abarca todos los matices de nuestros anhelos, nuestros remordimientos y nuestras esperanzas, esas cosas bellas y poderosas que nos hacen ser quienes somos.
Orgullo es cuando te mantienes erguido y dices: “Esto es lo que soy”. Orgullo es cuando reclamas las partes de tu identidad que otros podrían haber despreciado. Orgullo es cuando alzas la voz en defensa de alguien impotente, diciendo “Basta”. Porque ese alguien podrías ser tú mismo. ¿Cómo te desplegarás plenamente? ¿Cómo extenderás la seguridad y la solidaridad para que todos podamos ser nosotros mismos sin pedir disculpas?