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EMBERRACARSE CON ARGUMENTOS

Pasadas las siete de la mañana la entrada de Lab1, nuestro gran espacio aliado, que nos vuelve a recibir en sus instalaciones recién renovadas, luce desierta; panorama que no se prolonga por mucho tiempo, pues poco a poco comienzan a llegar los asistentes a la charla que va a dar la comunicadora social y politóloga María Paulina Baena, mejor conocida como La Pulla.

Baena llega en moto, quizás el medio de transporte que le da el anonimato necesario para transitar por la ciudad. Minutos después, la atajo en la entrada del lugar para hacerle unas preguntas, antes de que se ocupe con el equipo de Time Machine Pictures y la proyección de su presentación, mientras dos mujeres le preguntan si se pueden tomar una foto con ella, petición a la que accede como si fueran viejas amigas.

Le pregunto qué entiende por “Comunidad”. “En mi caso es tener una audiencia con la cual discutir y debatir nuestras pullas.  No solo dar un golpe que dura tres minutos, sino también crear una conversación”, responde.

Me cuenta que no puede vivir sin su moto, “¿Una Vespa?”, le pregunto. “No, es una imitación”; sin sus gafas y sin reloj. Un lugar en el que le encanta pasar el tiempo es su finca en el Quindío y un plato de comida que le gusta mucho es la bandeja paisa, pero le gustaría poder comerla más seguido. Responde a las preguntas de forma breve; es precisa con sus palabras.

Tiempo después, cuando el lugar está lleno, Baena toma el micrófono y da inicio a su presentación: “Me encanta ver este salón tan lleno de caras nuevas, pues de verdad no conozco a nadie”.  Luego del saludo, lo primero que deja claro es que La Pulla, el proyecto, ha sido una historia de lo improbable.

Ella y cuatro amigos con los que pasaba tiempo en la terraza de El Espectador, cada uno con intereses distintos y redactores para diferentes secciones del periódico, compartían una cosa en común: Estaban aburridos de escribir para una generación que no era la suya.  

Uno de ellos, que tiene un gran interés por lo audiovisual, fue quien propuso el proyecto, con el que todos volvieron a estar de acuerdo en algo: Querían crear un mensaje diferente a la forma tradicional de hablar en periodismo. “Es hecho con las uñas”, cuenta Baena, “no sabíamos hacer guiones, video ni editar.  Lo único que sabíamos era leer y escribir.”

Luego de trabajar un poco la idea, se la propusieron al director del periódico, quién les dio luz verde y desde el inicio del proyecto, nunca les ha negado un guion, además de, en parte, servirles de escudo, pues es a él al primero que buscan por los pullazos, y a quien, desde el  principio, le dijeron muy amablemente: “Venga, necesitamos que se vaya de su puesto, nosotros no nos demoramos”, pues el equipo de La Pulla graba todos los videos en su despacho. “El sale de su oficina con su maletica, se ve divino”, cuenta Baena.

Al principio había gente que pensaba que eran un grupo de niñitos rebeldes que, como dicen, estaban pateando la lonchera, además de enterrar la marca del periódico, pero su éxito se fundamentó en hablarle a un público distinto y que consume noticias de otra forma, y los integrantes de la Pulla hallaron la manera de sentirse cómodos con un formato en el que buscaron tres cosas: No utilizar el mismo tono informativo de siempre;  no ser neutrales, una especie de narrador omnisciente que mira todo desde arriba pero que no se involucra, y sacudir las expectativas sobre el rol de la mujer, pues las audiencias no están acostumbradas a escuchar a una mujer hablando de esa manera.

“Tomar partido es una forma de ser éticos, de desenmascarar las cosas”

-  Maria Paulina Baena -

Apenas comenzaron con el proyecto, en el año 2016, se ganaron un premio Simón Bolívar en la categoría de televisión. Baena cuenta que parte del éxito de La Pulla se debe a que se dieron cuenta de que los periodistas se la pasaban mirándose el ombligo.  “Éramos muy poco sexys con nuestra audiencia”, dice.

La Pulla es una invitación a emberracarse con argumentos, un proyecto, como dice su presentadora, que transita entre la ingenuidad y la valentía. Más que una columna, una guerra comunicativa que busca como llenar vacíos, y también como tener una identidad.  

El equipo de CreativeMornings/Bogotá le quiere dar las gracias a todas las personas y empresas que hicieron posibles esta charla: A Lab1 por apostarle a la creatividad y acogernos en un espacio muy propicio para desarrollarla; a Time Machine Pictures por toda la producción audiovisual, y por ser uno de nuestros grandes aliados; a Paleta Digital, por encargarse de todo el material impreso, y por su constante apoyo; a Cantera - Café Work por brindarnos un delicioso desayuno, y como siempre a todos los asistentes a la charla y, en general, a toda la comunidad CreativeMornings/Bogotá, por su fiel asistencia.y buena energía en los eventos.

Los esperamos el próximo viernes 28 de septiembre para hablar sobre “caos”. Esperen pronto toda la información del evento en nuestras redes sociales.  

Escrito por Juan Manuel Rodríguez Bocanegra: jma.rodriguez@gmail.com