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GRAFFITI: EGO Y FRONTERA   

Lleva puesto un hoodie de color negro, pantalón del mismo color y una camisa de cuadros rojos amarrada a la cintura. Hablo de Andrés, nuestro speaker para esta ocasión, mejor conocido como Toxicómano Callejero.

Apenas lo saludo, le pregunto cómo prefiere que lo llamen. Me dice que algunos le dicen tóxico, otros Andrés y que otros prefieren el toxicómano. ¿es tóxico?. “Ya veremos al final de la charla”, responde sonriendo.

Es otro viernes creativo y estamos en la Casa Cultural Usaquén, nuestro espacio anfitrión para la charla sobre Nómada, el tema del mes para CreativeMornings.

Toxicómano no puede ser mejor persona para hablar sobre este tema porque es muy probable que personifique distintas versiones de lo que significa ser nómada: errante, itinerante, ambulante y vagabundo.

Le gusta la música punk en general, pero si ha de escoger algún género específico este sería el rock radikal Vasco. No puede vivir sin los amigos, a quienes considera familia,  sin la cerveza rubia y sin las sopas.

Si hay un hábito ajeno que no soporta es aquel de las personas que caminan despacio a su lado o delante.  Cuando eso ocurre no puede evitar mencionar la frase: estamos caminando tipo centro comercial.

Lo primero que se le viene a la cabeza al escuchar la palabra nómada es la imagen de un viajero solitario en medio del desierto.

Disfruta mucho de Bogotá y su caos, y su lugar preferido en la ciudad es El Infierno, una casa cultural ubicada en el barrio San Felipe.    

Toxicómano siempre ha pintado en la calle y con plantillas.  Cuenta que nunca ha sido el mejor dibujante y por eso utiliza esa técnica.   Dio con ella desde pequeño, cuando encontró plantillas para estampar camisetas con los logos de sus bandas favoritas.

Su carrera como grafitero inició en el 2001, una época en la que pocas personas se dedicaban al graffiti.  “Si uno se encontraba a las 3 de la mañana a alguien en la calle pintando , automáticamente se convertía en un amigo”, nos cuenta. 

Nunca se le cruzó por la cabeza que le iban a pagar por pintar y su primer trabajo de ese estilo fue pintar un bar.  En esa ocasión no supo ni cuánto cobrar y tampoco cuánto material iba a necesitar.

Tiempo después, con las redes sociales, se dio cuenta de que su oficio puede ser nómada: le permite viajar y conocer personas de diferentes partes del mundo que le ofrecen posada si algún día llega a visitar su ciudad. Amigos automáticos como esos que se encontraba en las madrugadas bogotanas.

Toxicómano se hizo a pulso y a veces, en sus inicios, necesitaba un par de shots de trago para atreverse a escribir frases en las paredes. 

Como tenía poca experiencia y no dominaba bien el  manejo de las dimensiones, muchas veces esas frases que imaginaba  no le cabían y debía utilizar guiones para continuar en el siguiente renglón.  Al otro día, cuando pasaba por el lugar en el que había pintado la frase cortada torcía la cara.

Cuenta que hacer graffiti no consiste en agradar, sino que es un acto vandálico y  transgresor, diferente al arte urbano, y que siempre lleva una acción política detrás.  Imagina que los miembros de las tribus que pintaron en las cavernas hace miles de años, no pedían permiso para hacer sus dibujos.

Piensa que el graffiti es la primera instancia de la pintura y que el acto de pintar en la calle se convierte en un ejercicio de resistencia; quizá el único del que disponen las personas.

También opina que es una actividad efímera, pues los graffitis hacen parte de la ciudad y nada le pertenece.  En ese sentido es una actividad de ego y frontera, nos dice.  “Es como un perrito que orina una pared. Siempre hay otro detrás que la orina nuevamente”.

Si hay algo que le gusta de ejercer su actividad en Bogotá es que hay muchos espacios para pintar y ya entiende los reglas de juego de la ciudad. 

Los viajes le han permitido apreciar que hay ciudades más receptivas al graffiti, y otras en las que no se puede pintar.  Nos cuenta que cada lugar tiene sus códigos y que con el paso del tiempo ha aprendido a leerlos.

Sonríe cuando se acuerda de Cartagena.  “Allá uno no puede pintar en blanco y negro. Las personas que pasan te gritan: ¡échale color!, ¡échale monda!”

En otra ocasión, en el barrio Siloé de Cali,  mientras pintaba un mural una pareja llegó en moto y le preguntó si le podían ayudar.  Tóxico no tuvo problema en decirles que sí.

Al otro día, solo apareció la mujer y le comenzó a ayudar.  Al poco rato llegó su pareja, descalzo en la moto, y cuando los encontró coincidió con un momento en  que la mujer estaba riendo por algo que Toxicómano le había dicho.  De ahí en adelante el ambiente se puso tenso. Al final, el hombre le dijo que lo mejor era que terminara el mural rápido y se abriera rápido del lugar.

Cuando terminó esa jornada de pintura, Toxicómano habló con las personas del barrio que conocía y les contó lo que había pasado.  Le dijeron que lo mejor era que hiciera caso si no quería problemas,  porque el hombre pertenecía a una pandilla.

Para cerrar su charla  nos dice que está convencido de que la vida no premia el talento sino las ganas de hacer las cosas; como esas ganas que él tuvo al inicio de su carrera de levantarse a las 2 de la mañana a pegar carteles en las calles.

“Pinten una pared, y si alguien les dice que no se puede, respondan: que pena, no sabía”.

CreativeMornings Bogotá le quiere dar las gracias a todas las personas y empresas que hicieron posible este evento: a Casa Cultural Usaquén y todo su equipo por acogernos en sus instalaciones; a Osa Imagen y Juliana Garcia por el registro audiovisual y fotográfico de la charla; a Cafe Cohete  por el desayuno, y como siempre a los asistentes a la charla y a toda nuestra comunidad creativa por apoyar nuestros eventos mes a mes.

Esperen pronto toda la información de nuestro evento de septiembre , bajo el tema Florecer (Blossom).

Escrito por Juanma Rodríguez

RAFA PUYANA: UN CRUCE DE CABLES, BUDISMO Y TINTÍN

Rafa Puyana, nuestro speaker para Crossroads (encrucijadas), el tema de abril para CreativeMornings deambula, a nivel personal y profesional, por el territorio donde se cruzan el arte, el diseño y la tecnología.

Rafa piensa que el color de una encrucijada debe ser el blanco, ya que es el cruce de los tres colores luz: verde, el rojo y el azul.  Cree que no podría vivir sin conexión a internet, sin la posibilidad de reír a todo momento, y sin la respiración. Le insinúo la obviedad del último punto, sonríe y responde: claro, a lo que me refiero es que yo practico el Budismo.

¿Qué libro recomendarías?, le pregunto.  Se queda callado por un instante antes de responder: La trilogía El Problema de los Tres Cuerpos. Lo mejor, asegura, es que la gente no vea la serie, sino que se lean los libros. Son una cosa maravillosa, concluye.

En cuanto a música recomienda la playlist NATURE en Spotify, una iniciativa de la que hace parte, que conecta los sonidos de ecosistemas naturales con artistas, para crear piezas musicales que generan conciencia (y recursos) para la conservación ambiental.

Su lugar preferido del planeta es Vietnam, pues tuvo la oportunidad de vivir en ese país y le gusta por varias razones: El budismo tiene fuerte presencia, es un lugar tropical con una historia de guerra que asocia con Colombia, tiene paisajes hermosos, la gente es amable y no es costoso. 

Cuando el segundo piso de Isola Trattoria Bar está lleno.  Rafa pasa al frente para dar inicio a su charla.  Nos cuenta que apenas le llegó la propuesta para ser speaker y conoció el tema sobre el que debía hablar, lo primero que se le vino a la cabeza fue una imagen aérea del barrio Kennedy en Bogotá, lugar en el que creció.  En la pantalla aparece, a primera vista, es un enjambre de casas, puestos de comercio y calles.

Nos señala un punto del mapa, el centro comunitario. Recuerda que cuando era pequeño le gustaba pasar tiempo allí, porque podía leer las historietas de Tintín.  Fue también en ese lugar donde su mamá lo inscribió a un curso de computación para niños cuando tenía diez años. Imagínense, nos tocaba de a cuatro niños en un computador de los ochenta, cuenta.  En ese entonces aprendió a utilizar el programa Logo y dice que le voló la cabeza.  

Esa experiencia la ayudó a descifrar a qué quería dedicarse por el resto de su vida.  También recuerda con cariño cómo aprovechaba las idas y venidas de su casa al centro comunitario para visitar las droguerías y jugar maquinitas. Poco a poco la tecnología comenzaba a cobrar importancia en su vida.

Años más tarde, ingresó a estudiar Diseño Gráfico en la Universidad Nacional de Colombia. En medio de la carrera, comenzó a sentir que el diseño que le enseñaban tenía ciertos límites y parámetros preestablecidos. Esto lo llevó a hacerse una pregunta: ¿qué pasa cuando el diseño no funciona? Para expandirla, inauguró una muestra de los peores trabajos del semestre, que al día de hoy todavía se realiza. 

Cuando finalizó sus estudios de pregrado, Rafa se dio cuenta  de que, en ese momento (finales de los años 90), el diseño se había convertido en un puente que conectaba la cultura popular con la cultura mainstream.  Ese descubrimiento le permitió especular un poco  y trabajar partiendo de la pregunta:  ¿Qué pasaría si…? A esa visión de trabajo también le añadió otra inquietud: ¿Cómo nos transforma y nos deforma la tecnología?

Tiempo después, tras haber trabajado en varias compañías multinacionales, en empleos que reducían su capacidad creativa, sumado a una dieta de pizza y veinte cigarrillos diarios, decidió hacer un alto en su vida y viajó a Canadá, según él, “a derivar”. Cuenta que fue una experiencia muy solitaria que sobrellevó caminando las calles de Vancouver. Allá, Rafa estudió una maestría en artes. 

Cuando terminó, justo antes de regresar a Colombia, fue a una fiesta en la que había gente sobre un escenario creando música e imágenes mediante código. Similar a su experiencia con el programa Logo, eso también le voló la cabeza, así que antes de viajar, tomó un taller de live coding.

Cuando llegó a Bogotá, esperaba ser recibido como la gran joven promesa del arte contemporáneo, pero se llevó una decepción porque cayó en cuenta de que las personas no estaban interesadas en lo que había aprendido. Entonces comenzó un lento trabajo de evangelización acerca de sus nuevas aficiones laborales, hasta que encontró un grupo de personas interesadas en esa práctica, con softwares de código abierto desarrollados por la comunidad. 

Lo que más resalta de su trabajo como diseñador de experiencias digitales, sumado al  live coding, es la necesidad de estar en constante aprendizaje, además de haber aprendido a a abrazar la diversidad, pues es una práctica sin ningún tipo de jerarquías donde el novato y el maestro cuentan con el mismo nivel de protagonismo. 

CreativeMornings/Bogotá te quiere dar las gracias a ti y a todas las personas y empresas que hicieron posible este evento: a Isola Trattoria Bar por acoger por primera vez a la comunidad creativa; a Osa Imagen y a Juliana García, por el registro audiovisual y fotográfico del evento; a Sayfoodcreative por la buena energía y brindarnos un delicioso desayuno, y, como siempre, a todas las personas que asistieron a la charla por apoyar los eventos mes a mes.

Espera pronto toda la información de nuestro próximo evento, bajo el tema revival (renacimiento), en nuestra redes sociales.

Escrito por Haki Storytelling

TODO SON CICLOS

7.30 de la mañana y estoy metido en un trancón. Mi visión para trasladarme de un rincón hacia otro de la ciudad nunca es la mejor.

Vision es el tema de octubre para CreativeMornings y Jenny Ortiz Cárdenas será  la encargada de hablarnos sobre ese tema.  Jenny cuenta con una maestría en Ciencias del Deporte de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA),es ex atleta de Levantamiento de Pesas Olímpico y también ha sido entrenadora de Powerlifting.

Es la creadora y directora del Congreso Paralímpico, una comunidad virtual enfocada en la promoción de la accesibilidad y la actividad física para personas con alguna discapacidad.  En 2021 fue ganadora del IF Desing Award, en la categoría Desarrollo de Impacto Social - Reducción de la desigualdad.

Cuando llego a UKÁN, nuestro espacio anfitrión, veo a Jenny con el equipo de Osa Imagen cuadrando el  sonido de su charla.  Saco mi libreta y me acerco para conversar un poco con ella antes de que se ocupe del todo.

“¿Qué es visión?”, le pregunto a bocajarro luego del saludo. “Proyección y punto de llegada para lo que uno quiere hacer”, responde. Luego calla unos segundos y  concluye: “El punto que uno enfoca para trazar una línea recta y llegar hasta él”.

Me cuenta que parte de su visión de vida consiste en llevar una vida saludable y poder ser útil a las personas.  Entre risas afirma que no le tiene miedo a nada, pues cree que todo los problemas tienen solución y los que no, no están en sus manos.

No puede vivir sin hacer ejercicio, la proteína, y la comida japonesa y árabe. De la primera dice que lo mejor son los desayunos con mucho pescado, pero que no huelen ni saben a pescado.

Uno de sus artistas favoritos es  el cantante  italiano Caparezza ,y su lugar favorito en el mundo es Perth, Australia.  Cuenta que fue una ciudad que la acogió muy bien y la hizo sentir en casa.  También le gusta porque es  un lugar grande y con pocos habitantes. 

Ya son más de las 8 a.m, así que la dejo tranquila y tomo asiento en la primera fila. A los pocos minutos ella da comienzo a su charla con un actividad: nos dice que formemos tres filas, luego apagan las luces y  pide que dibujemos lo último que veníamos creando antes de llegar a Ukán. 

Luego, con las luces ya prendidas, cada persona  pone una hoja sobre la espalda del que tiene delante y a la última en la fila le dan un mensaje que tiene que escribir sobre la hoja apoyada en la espalda de la persona,  y así se transmite sucesivamente hasta llegar a la primera persona de la fila. El resultado es desastroso.

Cuando tomamos asiento, Jenny nos cuenta que la impotencia que sentimos durante las actividades no tiene nada que ver con lo que siente una persona ciega y que todo tipo de ceguera es diferente, aunque aclara que el no ver no tiene nada que ver con la visión de la vida, pero subraya la importancia de trabajar en equipo, y percibirse a sí mismo como uno. 

“¿Cuál fue la palabra que más oyeron durante la pandemia?”, pregunta para dar inicio a su charla.  Entre las respuestas que le dan alguien menciona la palabra: reinventarse. De acuerdo con su formación, para Jenny ese es un concepto vacío.  Dice que la naturaleza tiene ciclos y que lo único que hacemos es seguirlos, pero que nunca nos reinventamos.

Cuenta que el deporte lo ha comprendido y por eso creó los macrociclos, mesociclos y microciclos para el entrenamiento y acondicionamiento físico de los atletas. Dice que todo en la vida cuenta con ciclos  y que de una u otra manera el resultado siempre va a ser el caos.  A este no se le debe dar una connotación negativa, sino más bien verlo como una oportunidad para ir hacia adelante.

 A Jenny siempre le ha gustado el fútbol y cuando era pequeña quería ser técnico de la selección Colombia. Su interés por jugar ese deporte se acabó el día que comenzó a tener problemas en sus rodillas.  Tiempo después entró a un gimnasio y lo primero que vio fue la foto de una fisicoculturista.  Ese día pensó: Yo quiero ser como ella. Desde ese momento su vida giró en torno a las pesas, pero reconoce que fue una visión errónea, porque cree que es un medio muy viciado.   Afortunadamente alguien se dio cuenta, y le hizo caer en cuenta de que necesitaba estudiar. 

Tiempo después alguien dio una opinión no solicitada: pongámosla a lanzar bala y disco, pero su profesor de atletismo intervino y dijo: Yo le voy a ayudar, pero usted tiene que seguir con las pesas. 

Jenny le hizo caso, desafió al ortopedista que le había diagnosticado su problema de rodilla, y se dedicó a levantar pesas. “Si se tiene una visión, se debe mirar de qué forma se acopla uno al ciclo que recorre”, cuenta. 

Tiempo después, ese profesor sentenció otra verdad: La única que va a ser atleta es ella, los demás no van a tener oportunidad de llegar a los Juegos Olímpicos ni como deportista, árbitro o entrenador. 

Jenny cree que no existen las coincidencias y que nada de lo que le sucede a las personas en sus vidas es producto del azar, sino que todo hace parte de los ciclos y que estos nos permiten conocer personas en el camino para poder avanzar.

Piensa que si alguien se fija un punto meta, debe trabajarlo o trabajarlo, pero que en algún momento va a alcanzar la meseta de rendimiento, una etapa de estancamiento o retroceso, después de un periodo de progreso.  Cree que es algo por lo que no hay que preocuparse pues también hace parte de los ciclos. 

Considera que la vida de todas las personas, sin importar a lo que se dediquen, se encuentran enmarcadas dentro del proceso de un deportista: Planificación, organización, implementación, evolución y volver a organizar.

Según ella, para ir detrás de la visión de vida, nunca se debe partir desde cero, sino que siempre se debe hacer algo más, y a partir de eso cada persona va tras la búsqueda de sus propias metas. 

Para cerrar su charla, nos dice que siempre tenemos un punto al que queremos llegar y si lo alcanzamos y seguimos vivos, quiere decir que ese punto al que llegamos no es el final, pues deben existir otros por alcanzar. 

Somos como el cuidado que le damos a una mata: nos podamos y seguimos. Reinventarse no existe, simplemente encontramos otra cosa que hacer.

— Jenny Ortiz

Creative mornings Bogotá le quiere dar las gracias a todas las personas y empresas que hicieron posible esta charla: al espacio cultural Ukán, por acogernos en sus agradables instalaciones llenas de arte y creatividad; a Café Piraguas por su delicioso café; a Fiona records por el apoyo en producción:; a Osa Imagen y Carlos Andrés Cruz, por el registro audiovisual y fotográfico del evento, y como siempre a los asistentes al evento y toda nuestra comunidad creativa por apoyar cada una de las charlas.

Pronto, en nuestras redes sociales, publicaremos la información de nuestro evento de Noviembre, bajo el tema Thread, .  

Escrito por: Haki Storytelling

EN ESTE GRAN FUTURO, NO PUEDES OLVIDAR TU PASADO”

Son las 7 de la mañana de otro viernes creativo.      

Al lado del taxi en el que voy pasa un bus de colegio.  Me fijo en él por un instante y veo a un niño durmiendo con la cabeza recostada en el espaldar de la silla. Detrás de él va una niña, abstraída en sus pensamientos, mirando por la ventana. Parece que reflexiona sobre algo.  Quizá su actitud la impulsa el clima. pues el cielo está encapotado y, a veces, los días grises invitan a la reflexión.

No tengo estadísticas de cuántos minutos al día dedicamos a reflexionar, pero seguro son bastantes.
Reflexión es el tema de septiembre para la comunidad global de CreativeMornings y dentro de poco Germán León será el encargado de abordar este tema.

Germán es un emprendedor apasionado por todo lo que tenga que ver con experiencia de usuario e inteligencia artificial, y es el fundador de la empresa Helvética Digital. Cuenta con un Máster en Diseño de Interacción por la Universidad de Umeå, Suecia y un título en diseño de IA otorgado por el MIT. 

Actualmente dirige el Máster en Inteligencia Artificial Humana en Elisava, una Escuela Universitaria de Diseño e Ingeniería en Barcelona, España.  Con su trabajo busca integrar la IA a la vida cotidiana y desarrollar el futuro de la humanidad.

Para reflexionar, muchas veces es necesario evaluar el pasado.  Quizá por eso Bob Marley dice lo siguiente en una de sus canciones: In this great future you can’t forget your past.  Germán tiene claro la importancia de reflexionar sobre el pasado para entender el presente y forjar el futuro.

Cuando llego a la entrada de LCI, nuestro espacio anfitrión que vuelve a acoger a la comunidad creativa, el cielo continúa repleto de nubes pesadas y oscuras a punto de explotar. “German llega en 3 minutos” me escriben por WhatsApp. Al poco tiempo aparece en la entrada.

Lo saludo y antes de que se ocupe charlo un poco con él.  ¿Para qué la reflexión?, le pregunto y me contesta que es un componente que no puede faltar en nuestras vidas, pues estamos ad portas, si no la estamos viviendo ya, de una nueva revolución industrial.  “La Inteligencia Artificial va a impactar todas nuestras esferas de vida”, concluye. 

También me cuenta que no puede vivir sin estar cerca de Iago, su hijo de 7 años, el mar, y sin disfrutar de un buen plato de ajiaco, una de sus comidas preferidas.

Tiempo después, cuando todos los asistentes al evento llegan al quinto piso de LCI, Germán pasa al frente para dar inicio a su charla. Lo primero que cuenta es que hace 22 años abandonó el país y que en esta nueva visita a tierras colombianas está abierto a recibir invitaciones a comer ajiaco.

Luego de cursar el  Máster de diseño interactivo en la universidad de Umeå entró a trabajar a Vodafone como Gerente Principal de Experiencia de Usuario, un cargo que desempeñó en Alemania e Inglaterra del 2009 al 2011.

Luego de trabajar en otras empresas y proyectos propios llega el año 2017, el cual considera importante.  En ese entonces lo invitaron a una conferencia para hablar sobre el cambio en 2024, y la conclusión del evento fue que para este año el trabajo nos iba a cambiar a todos.

En 2018 fundó Gestoos, una empresa de inteligencia artificial de visión por computadora, enfocada a entender y responder al comportamiento humano natural, en vehículos y espacios físicos.  Con ella tuvo la oportunidad de trabajar en la producción de la película futurista Minority Report.

Para ese entonces a Germán le preocupaba algo: La necesidad de darle un enfoque más humano a las nuevas tecnologías, así que decide vender su empresa. 

Años más tarde le propone el Máster a Elisava. La maestría que dirige busca la integración de tecnologías de IA, para abordar nuevas necesidades empresariales y humanas, mediante un diseño enfocado  a lo humano.

En medio de su presentación cuenta un par de historias que parecen sacadas de libros de ciencia ficción, como una ocasión en la que le dijeron a un humano que observara una imagen y que narrara mentalmente lo que estaba viendo, mientras un computador transcribía, casi de forma exacta, lo que estaba pensando, o una IA en desarrollo, capaz de interpretar los ladridos de los perros.

Germán concluye que la inteligencia artificial necesita de tres cosas para funcionar: Datos, algoritmos y computadoras, y se plantea la siguiente pregunta:

 ¿Hasta dónde queremos que las IA las defina alguien o que las definamos nosotros mismos?  

CreativeMornings/Bogotá le quiere dar las gracias a todas las personas y empresas que hicieron posible esta charla:  A Germán por compartirnos sus valiosas reflexiones; a LCI Bogotá por acogernos en sus instalaciones llenas de creatividad; a Fiona Records por el apoyo en producción; a Osa Imagen y Aldebarán Sanz, de SieteFotógrafos, por el registro audiovisual y fotográfico, y como siempre, a todos los asistentes al evento y toda nuestra comunidad creativa por apoyar nuestras charlas mes a mes.

Dentro de poco publicaremos en nuestras redes sociales, toda la información de nuestro evento de Octubre bajo el tema Visión, escogido por el capítulo de Riyadh  

Escrito por: Haki Storytelling

SILLA A SILLA POR UN MUNDO MEJOR

Tener o dar confianza es mucho más que un acto de fe.  Es una elección activa que, quizá, practicas a diario. 

Confianza fue el tema del mes de Julio para CreativeMornings y nadie mejor que María Angélica Sánchez para hablar sobre él, una mujer que para sacar adelante Recupera Tu Silla, su proyecto, ha tenido que confiar en sí misma, su familia, colaboradores y diferentes empresas que la han apoyado.

Cuando María Angélica y su madre llegan a la sede del Nogal de Café Azahar, el espacio anfitrión que por primera vez recibe a la comunidad creativa, la atajo en la entrada para hacerle un par de preguntas.

“¿De qué color es la confianza?” No demora ni un segundo en responder  que es multicolor. No cuenta con un ideal fijo de felicidad, pues cree que esta es momentánea, y que más bien se relaciona con la cantidad de tiempo que una persona puede estar contenta de forma sostenida.  Tal vez ella la experimenta cuando come pollo o patilla, dos de sus comidas preferidas.  “Puedo comer pollo en la presentación que venga”, dice sonriendo. No le gusta un género particular de música, sino más bien depende del momento que vive. “¿Qué canción sonaría en tu banda sonora de este momento?”. “There Will be time de Mumford & Sons”, responde, porque siente que es verdad que hay un tiempo para todo. Su lugar favorito es Italia, pues tuvo la oportunidad de vivir en Milano por 4 años. De ese país le gusta casi todo: la comida, los paisajes, el trato de la gente, el idioma, entre otras cosas. Cerca de las 8:30 a.m, María Angélica pasa al frente para dar inicio a su charla.

Nos cuenta que en el año  2015 trabajó para una empresa del sector automotriz.  Un día fue al área de recursos humanos para pedir un cambio de silla, y le dijeron que le iban a dar una de las sillas del depósito.  Cuando conoció ese lugar lo primero que pensó fue: Esto es como un cementerio de muebles.

Si algo aprendió en esa empresa fue entender la innovación como un acto de simplificación.  Comenzó a hacerse preguntas:  ¿Qué hacen con estas sillas?,  ¿Cada cuánto las botan?  ¿Qué se podría hacer diferente a lo que actualmente hace el mercado de muebles?

Una tarde cualquiera María llegó a su casa con un escritorio verde, lleno de moho, junto con una silla inservible hecha pedazos. Hacía un tiempo había llegado de Europa con el firme propósito de crear empresa para impactar de forma positiva al país. Siempre le había dicho eso a su madre: “Mamá, yo me voy a devolver para ayudar a Colombia."  

Sin saber si lo iba a lograr, ni de qué manera, hizo un trato con  el director de un hospital: Si ella le dejaba esa basura como nueva, él le iba a poner una orden de servicio para recuperar varios muebles que habían hecho parte del Seguro Social.

Su padre, al ver que su hija la abogada, con estudios de especialización y Maestría, había renunciado a una multinacional para dedicarse a arreglar sillas, pensó que  su hija se había enloquecido.  Aún así, y como hizo  Sancho con el Quijote, decidió acompañarla en su aventura. A ella en ningún momento le importó que sus compañeros de posgrado le dijeran frases como: “no pues, se inventó una tapicería play”. 

Juntos atravesaron la ciudad para encontrarse con Peluca, un tipo bajito y mechudo que ni siquiera se preocupaba en usar una careta para pintar.  Él hace parte del gremio informal de carpinteros que se encuentran  ubicados en el barrio 12 de Octubre de Bogotá. Siguiendo las indicaciones de su padre, Peluca dejó el escritorio y la silla como nuevos.

Dos días después María Angélica se volvió a reunir con el director del hospital.  Llevaba la silla y el escritorio que él le había dado, pero ahora lucían como nuevos. No había forma de que no se ganara el contrato. El gran Peluca había reutilizado todas las partes viejas y eso hacía que los muebles fueran mucho más baratos que comprarlos nuevos. Además, el hábil carpintero también aseguró que la garantía por uso sería el doble de tiempo que dan en cualquier almacén de muebles.

Ahí, en medio de la reunión, María Angélica levantó la mirada y se preguntó cuántos muebles podría  necesitar un hospital con cientos habitaciones y miles de empleados.  Esa pregunta la llevo a otra:¿Cuántos muebles botarán al día? Logró dimensionar, a grandes rasgos, la cantidad de trabajo que se le venía encima. 

 ¿Cuál fue el resultado de su locura?

El director se ahorró varios millones de pesos y desocupó una bodega para darle un mejor uso.  Por su parte, ella comenzó a apasionarse por un problema: entendió que la industria de los muebles es una de las más dañinas para el planeta. En Asia, por ejemplo, existe una fuerza laboral capaz de producir 7200 sillas por minuto. 

Tiempo después la contactó la encargada del área de sostenibilidad de una empresa. Ella estaba preocupada porque cada mes debía botar a la basura los muebles de una tienda.   Juntas encontraron una solución de economía circular: Le dieron color a las sillas e invitaron a artesanos para que las tejieran de nuevo. De esa forma el mobiliario regresó a las tiendas.

Al día de hoy, varios líderes involucrados con Recupera Tu Silla, que han tomado la decisión de recuperar sus mobiliario, le han dado vida útil a miles de muebles, los cuales representan toneladas de plástico, madera y aluminio reutilizados. 

Pero esas cifras, o de las de las utilidades que ha generado la compañía no es lo que más le gusta a  María Angélica, sino conocer noticias de personas de comunidades vulnerables que integran su equipo para aprender el oficio de recuperación de muebles.

Uno de los trabajos que más le ha gustado fue cuando recuperaron pupitres  que fueron llevados a la Guajira y el Amazonas con la ayuda de las fuerzas militares.

Fue en ese lugar, el desierto Wayuu, donde María Angélica se convenció de lo que quería hacer por el resto de su vida: trabajar por espacios dignos para los niños.  Allí, un pequeño de no más de 7 años se le acercó para regalarle un dibujo que decía: Gracias por cumplir su palabra. María Angélica le regaló una sonrisa y no dijo nada porque sabía que si hablaba se le iba a quebrar la voz.

Para cerrar su charla María Angélica nos cuenta que para construir la silla de la confianza se debe contar con 3 rasgos: autenticidad, coherencia y empatía. Si alguna de esas patas falla, la confianza se ve amenazada. 

“En las pequeñas ideas están los grandes cambios”.

– María Angélica Sánchez –

CreativeMornings/Bogotá le quiere dar las gracias a todas las personas y empresas que hicieron posible este evento: A María Angélica  por compartir su historia y darnos valiosas enseñanzas de lo que ha aprendido liderando Recupera Tu Silla; a Café Azahar por acogernos en una de sus sede y brindarnos un delicioso desayuno; a Fiona Records por el apoyo en producción; a Osa Imagen por el registro audiovisual del evento, y, como siempre, a ti y toda nuestra comunidad creativa por su fiel apoyo y asistencia a los eventos.

Te esperamos el próximo mes para hablar sobre Ritual,  el tema escogido por el capítulo de Charlottesville. Espera pronto toda la información en nuestras redes sociales.  

Escrito por: Haki Storytelling.

SOBRE PATRONES CREATIVOS Y OTROS TEMAS    

¿Qué patrones de tus relaciones, tu trabajo y tus hábitos crees que vale la pena repetir? ¿Cuáles deberías cambiar? ¿Qué patrón nuevo quieres crear?

Pattern (Patrones) fue el tema nivel global de CreativeMornings para el mes de Junio.  La diseñadora Martha Perea fue la encargada de dar la charla para el capítulo de Bogotá.

Martha, también conocida como Marthilda, estudió diseño gráfico y es la CEO de ORO TALLER, un estudio de diseño con impacto social, donde también desempeña los roles de directora creativa e ilustradora. 

Además de ser conferencista, tallerista y docente, es la organizadora de Ladies, Wine and Design Bogotá, un evento que explora lo que significa ser mujer en espacios creativos dominados por hombres.

Martha piensa que los patrones tienen un sabor agridulce, y afirma que no puede vivir sin practicar meditación, la oportunidad de crear y sin tener cerca a su madre. Hay dos lugares que la cautivan y a los que siempre vuelve: el páramo y la montaña. Uno de sus patrones de lectura es el libro La Insoportable levedad del ser, el cual ha leído 5 veces, y uno músical, en este momento de su vida, es la canción Casio de la  banda Jungle.

Cuando todos los asistentes a la charla ingresan al auditorio principal de la Alianza Francesa, nuestro espacio anfitrión, Martha sube a la tarima y lo primero que dice es: “Estoy super nerviosa”,  luego sonríe y toma aire de manera profunda.

Al empezar su charla deja algo claro que es muy  importante para ella: ahora prefiere que la llamen Mar. Cuenta que es diseñadora gráfica de profesión, pero que no se ha dejado amarrar por ese título, y que a lo largo de su carrera se ha dedicado a explorar diferentes lugares creativos. Ha sido modelo, bailarina, ilustradora y animadora. 

Otra faceta creativa la plasma en Cielo Lindo, su proyecto de astrología en el que no solo escribe cartas natales, sino que busca distintos ángulos para abordar ese tema.

Muchas veces se ha planteado la pregunta: ¿Qué soy?, pero para no complicarse con cuestiones trascendentales ha llegado a la conclusión de que es las experiencias que ha vivido.

Nos cuenta que hay 3 preguntas que siempre se hace al momento de crear y que le han ayudado a definir su patrón creativo.

¿Quién soy?

Con esta pregunta Martha indaga en qué momentos se siente creativa, honesta y, en general, plena.  En época de pandemia, por ejemplo, comenzó a tomarse fotos análogas, una iniciativa con la que quiso verse, pero no bajo el lente de los demás.

Martha nos cuenta que le gusta mucho la música y que al momento de plantearse esta pregunta, le gusta hacer ejercicios de autorretrato mientras escucha una banda.

En general, busca contemplar la vida en medio de actividades que le gusta hacer mucho.

¿Cuál es el lugar que ocupo en mi realidad?  

Esta es una pregunta cargada, pues viene acompañada de otras dos: ¿lo disfruto?  ¿Qué cambiaría de esa realidad?

Martha la responde de la siguiente manera: soy una mujer negra que vive en Bogotá, Colombia, y que habita espacios blancos, donde no sé muy bien quién soy. Al ocupar una posición de minoría y  hacerse esas preguntas, Martha busca cómo sentirse merecedora de esos espacios que habita.     

Pero no todo son preguntas.  A medida que se plantea interrogantes, trabaja en diferentes proyectos, como el homenaje ilustrado que le hizo a las mujeres mayores de su familia; un gesto de amor, al tiempo que un lugar honesto de creación, en el que se sintió reconocida y cuidada. Gracias a ese proyecto la llamarón a participar en el lanzamiento del podcast Totona Power.

Luego, la editorial planeta la buscó para que ilustrara el libro  Historias privadas de la libertad de Johana Bahamón, que trata sobre mujeres en las cárceles y su transición de vida.

Con ese trabajo Martha se dio cuenta de que sus dibujos buscan que las mujeres sean vistas, y que ellas mismas se perciban de forma diferente.

¿Cuáles son las habilidades que poseo? 

Esa es la última pregunta que se plantea Martha y desencadena otra: ¿cómo quiero experimentar el mundo con ellas?

Dice que todo consiste en analizar su forma de pensar, cómo se comunica y de qué forma se siente más cómoda.

Su patrón creativo le permitió darse cuenta de que le encanta la poesía visual, la fantasía y la ciencia ficción.  Redimensionó lo que significa para ella ser diseñadora de profesión, y concluyó que es el lugar desde el que se siente más cómoda para crear.  

El tener estos aspectos claros le ha permitido aceptar proyectos, no sin antes dejarle claro a los clientes cuál es el lugar de creación que habita en el momento.

Para cerrar su charla Martha nos comparte 3 tips que le han ayudado en su camino creativo: 

Siempre es importante hacer un stop en la vida y preguntarse cómo se están haciendo las cosas y para qué.  

Algo que le ha permitido encontrar equilibrio es nunca dejar que la vida la atrape, sino siempre analizar cómo la quiere experimentar.  

Por último, siempre ha creído  que no existe ninguna razón para restarle valor a cualquier espacio creativo que habita, sino que a cualquiera le da la importancia que merece. Luego concluye: “Me gusta el Excel. hacer excels también es creativo.

“Crear no puede nacer de un lugar diferente al de la verdad”

–Mar

Creative Mornings/Bogotá le quiere dar las gracias a todas las personas y empresas que hicieron posible esta charla: a Osa Imagen y Rafael Franco por el registro audiovisual y fotográfico del evento; a la Alianza Francesa por acogernos en sus agradables instalaciones; a Café Piraguas por apoyar el evento con su delicioso café; A Fiona Records por el apoyo en la producción y, como siempre, a toda la comunidad creativa por su constante apoyo y asistencia a los eventos.

Te esperamos el viernes 26 de julio para hablar sobre Trust (confianza). con María Angélica Sánchez. Revisa nuestras redes sociales para conocer todos los detalles del evento.

Escrito por Haki Storytelling.

FOTOGRAFÍA CON OTRA PERSPECTIVA

Para el artista visual Santiago Forero la  perspectiva, el tema de CreativeMornings para el mes de marzo, tiene que ver con descubrir y comparar. 
No puede dejar de  preguntarse por qué hace lo que hace, y eso lo empuja a vivir en un permanente estado de asombro y a descubrir cosas nuevas cómo Brian Eno, uno de sus músicos favoritos.  Si de comida se trata , uno de de sus platos favoritos son los Breakfast tacos, un plato tradicional de Texas.

También afirma que disfruta pasar tiempo en el centro de Bogotá y que una de sus novelas favoritas es Falling man del escritor Don DeLillo.

Cuando todos los asistentes de la charla ocupan la sala del Mambo, nuestro lugar anfitrión que por tercera vez recibe a la comunidad creativa en sus instalaciones, Santiago da inicio a su charla.

Para iniciar cuenta que no se considera un fotógrafo profesional, sino que solo usa la fotografía para hacer algo.  Ese algo, quizá consiste en realizar diferentes exploraciones alrededor de su cuerpo y el de los demás. Dice que una de las ventajas de la fotografía es la oportunidad de crear mundos de acuerdo a la forma de mirar situaciones y personas.

Sus fotografías cuentan con mucha técnica , pero siempre reserva un espacio para la sorpresa y sorprender con elementos poco comunes. 

Uno de sus primeros trabajos fue en la revista Don Juan.  Esta procuraba mostrar, por medio de postales, lo que la sociedad considera un hombre de éxito.  Eran fotografías de tipo editorial, pero Santiago comenzó a explorar más allá de la superficie y cayó en cuenta de que su trabajo tiende más hacia lo artístico que a lo comercial.

Se concentró en tomar una posición crítica y no fijarse en primeros planos y las personas, lo mismo de siempre, sino a analizar el contexto.

A partir de la fotografía editorial comenzó a construir escenas propias muy meticulosas y exageradas, basadas en los estereotipos de los medios. De esa manera planteó interrogantes sobre raza y género.  Esa apuesta se puede ver en la serie de fotografías que tituló I want to live in America, que muestra cómo la sociedad moldea las creencias sobre sí misma y otras culturas.

Santiago cree que una de las ventajas de la fotografía es la capacidad que tiene para describir algo, pero también para distorsionarlo. Precisamente es en esa frontera de límites borrosos en la que le gusta trabajar.  

Tiempo después comenzó a hacer autorretratos, una técnica que le gusta porque  en ella puede controlar todos los elementos fotográficos. Eso le da la opción de manejar la perspectiva a su antojo e interpretar papeles que, de acuerdo a su físico, no están a su alcance. 

Desde que las selfies democratizaron el autorretrato, una técnica que  siempre había sido trabajada por artistas, le causa curiosidad cómo la gente se preocupa y presta atención a la imagen.   De ahí nace su serie Cell portraits con la que busca conectar ambos mundos, el efímero de la selfie con el del autorretrato que es mucho más meticuloso.   

Con esa  forma de autorrepresentación, Santiago busca alterar  las reglas de la fotografía convencional sin seguir ningún manual, como  tomarse una foto de espaldas o hacer un autorretrato sin aparecer en él.

Fue un proyecto por accidente: un día estaba en el baño de una tía abuela, con un decorado de los años 60, y quería tomarle una foto al espacio sin él apareciendo en ella, y ese fue un aspecto que le pareció interesante, porque la imagen dejaba muchos interrogantes abiertos.

Luego comenzó a tomar fotos en baños de diferentes lugares, y como se demoraba 30 o más minutos en esos espacios, la gente comenzaba a golpear la puerta para saber si se encontraba bien. 

También creó la serie Juegos Olímpicos que explora el tema de la virilidad, y la idea  de incertidumbre con la proyección de su figura, pero con errores y con un vestuario de ropa modificada de segunda.

Con esa serie cuestionó el abuso de figuras como la suya ajustando su cuerpo a los estándares de un atleta olímpico.

“Así uno piense hacer proyectos , hay muchas cosas 

que no se pueden planear y son las mejores”

Para cerrar su charla, Santiago nos habla del actor Peter Dinklage, el mítico Tyrion de la serie Games of Thrones y de cómo busca lograr lo mismo que él, es decir, que las personas no solo asocien a las personas de baja estatura con lo ridículo, el humor o lo monstruoso,todo lo que está afuera de los límites de lo “normal”, sino con personas que pueden interpretar diferentes roles en la sociedad. 

CreativeMornings/Bogotá le quiere dar las gracias a todas las personas y empresas que hicieron posible esta charla: A Santiago Forero por compartirnos detalles de su vida, oficio y procesos creativos; al MAMBO por acogernos una vez más en sus instalaciones; a Osa imagen y Diego Zamora por a producción audiovisual y el registro fotográfico del evento; a Fiona Records por apoyarnos con la producción; a Café Piraguas por su delicioso café; a todas las personas que asistieron al evento, y a nuestra comunidad creativa por apoyar cada una de nuestras charlas.

Te esperamos el próximo mes para hablar sobre Spicy, el tema escogido por el capítulo de Tucson.

Escrito por: Haki Storytelling. 

UNA PLANTA QUE DA VIDA

“Al que madruga Dios le ayuda” reza la frase hecha.  Madrugar como tradición, madrugar para cumplir con el ritual de tomar café y luego embutirse en el trancón de turno.

Hoy es viernes de madrugarle a la creatividad. 

Mientras miro por la ventana del carro, pienso en el término Native (Nativo), el tema de este mes para CreativeMornings, que tiene que ver con tradiciones y raíces, es decir, de dónde venimos. 

Tiempo después en Casa Manglar, un holding de Content Marketing que por primera vez es nuestro espacio anfitrión, aparece un hombre que lleva sombrero y un bebé colgando en su pecho. Es Juan Piñacue el Speaker de esta edición, y el pequeño es Río, su hijo.

Juan, un experimentado catador de hamburguesas, pertenece a la comunidad indígena Nasa y  lidera la empresa CocaNasa, fundada por Fabiola,su madre.  Él y su equipo buscan posicionar el uso cotidiano de la hoja de coca  como medicina y alimento; la mamá coca.

Aprovecho para conversar un poco con él antes de que el equipo de Osa imagen lo ocupe para calibrar el sonido. Apenas me presento responde ¡Hola Tocayo! con una gran sonrisa.

Le pregunto qué es lo primero que se le viene a la cabeza al escuchar la palabra nativo y dice: Me imagino un man con taparrabos en una película de Hollywood.  Luego me cuenta que no concibe su vida sin la hoja de coca, pues le brinda salud y tranquilidad.  También le preguntó qué lectura le ha impactado en su vida. Los Miserables, porque me ayudó a salir de la burbuja en la que vivía, y a ser más empático y ver otros mundos. Si de música se trata, últimamente escucha mucho al músico Edson Velandia.

Pasadas las 8:30 a.m, Juan pasa al frente para dar inicio a su charla. Como ejercicio inicial nos propone cerrar los ojos y pensar qué imágenes se nos vienen a la cabeza al escuchar la palabra coca.

Dice que muy pocas personas piensan en la planta. El imaginario colectivo la asocia con Narcotráfico, guerra, Pablo Escobar, entre otras cosas,  pues el pensamiento hegemónico es relacionarla con la cocaína. En contraste, Juan ha crecido de la mano de la  hoja de coca y la asocia con esperanza y creatividad.

Recuerda cuando veía comerciales de soldados descendiendo de un helicóptero, para combatir al enemigo (la planta), pero también cómo su mamá le daba agüita de coca para calmar el dolor de panza, y la forma en que su abuela seleccionaba meticulosamente hoja por hoja –tenían que estar en perfecto estado, porque así le gustaban a los espíritus– para luego tostarlas en una olla de barro.  

Juan luchaba por entender esa dicotomía con respecto a la planta, pues para su comunidad, la hoja está incrustada en su ADN y les permite entender el mundo, al tiempo que les proporciona tranquilidad y sabiduría. Entonces, de pequeño, le preguntaba a su mamá por qué habían dos cocas: La de la televisión y la que trabajaba su comunidad.  Ella solo le respondía que eran diferentes.

“Para mí la coca es parte del día a día, es moneda de cambio”

Cree que en la década de los 90, la guerra contra las drogas se concentró en acabar con la planta, y eso dejó una estela de sangre y muerte que al día de hoy no se ha esfumado del todo. 

Luego hace una pausa prolongada, como intentando rescatar  un recuerdo, y cuando lo ubica  nos cuenta que en esa época, cuando sus padres intentaban exponer  las bondades de la planta en diferentes ferias, no los bajaban de narcotraficantes.  Para enfrentar esas críticas se necesita piel de marrano y corazón de león, concluye.  Por eso es que relaciona la planta con resistencia, esperanza y creatividad.

Con la cara llena de orgullo nos dice que la hoja de coca le ha calmado los dolores, curado el alma, al tiempo que el espíritu y el cuerpo, y que en su camino como persona y empresario no ha hecho más que defenderla y hacerla respetar.

El primer producto que CocaNasa decide comercializar es la aromática de coca. Para lograr que las empresas que procesan hierbas trabajen con ellos, les dicen que tenían una planta sagrada llamada Esh´s (Coca en idioma Nasa).  Ese primer producto les ayudó a entrar en el mercado.  Las aromáticas son como el machete, entran en cualquier lugar, dice Juan.

Hasta ese momento, CocaNasa se había dedicado a esconder disimuladamente la hoja de coca en diferentes preparaciones, así que él y su equipo se plantean la siguiente pregunta: ¿Cómo la democratizamos para que llegue a distintas audiencias? Eso los lleva a producir galletas a base de coca y luego Coca Sek, la primera bebida energizante a base de coca en el mundo. 

Pero como los problemas nunca faltan, cierta empresa les puso problemas por el uso de la palabra Coca en su nombre. De ese inconveniente salieron bien librados, pues él y su equipo argumentaron que la coca existe desde antes que el hombre y de la creación de cualquier empresa y que si hay alguien a quien se le deba pedir permiso para utilizarla, es precisamente a los pueblos indígenas. 

Después de reponerse de ese golpe, les cae otro: El Invima les informa que no existe ninguna autorización para vender productos a base de hoja de coca y que estos solo se pueden comercializar en territorios indígenas.

Varios camiones que habían sido cargados con Coca Sek para distribuir la bebida en diferentes regiones, se tuvieron que devolver. Parecía que CocaNasa estaba perdiendo  todo el esfuerzo y terreno que habían ganado educando a las personas sobre los beneficios de la planta, pues de un momento a otro sus productos pasaron a ser prohibidos.

Cuando todo parecía estar perdido, son los clientes y amigos los que le de nuevo le inyectan esperanza al proyecto por medio del voz a voz y la comercialización de sus productos por su propia cuenta. La coca solita se había defendido y nos estaba tendiendo la mano, cuenta Juan.

Piensa que CocaNasa ha necesitado de mucha creatividad para esstar en el lugar que se encuentra hoy en día, y que gracias a los inconvenientes presentados hasta el momento, han podido cosechar diferentes logros. 

Al día de hoy CocaNasa fabrica 17 productos sin necesidad de ocultarlos detrás de la palabra Esh´s, y la empresa cuenta con su propia fábrica de producción.

Nuestro reto al día de hoy, dice Juan para concluir su charla, es poner el mambe (polvo que se obtiene de tostar, moler y cernir las hojas de coca,​ mezclándolas con cenizas de hojas de árbol) en la boca de la gente, para que experimenten su plenitud por medio del bambeo.

El equipo de Creative Mornings le quiere dar las gracias a todas las personas y empresas que hicieron posible esta charla: a nuestro speaker por dedicar una mañana a compartirnos su experiencia y conocimiento; a  Julian Umbacia y a todo el equipo de Casa Manglar por brindarnos su espacio de trabajo para la charla y ayudarnos con la logística del evento;  A Fiona records y Stay Crafty por sus labores de producción; a Osa imagen y a Rafa Franco por el registro audiovisual y fotográfico del evento, y  como dicen los gringos, Last but not least,  a ti y a todos los integrantes de nuestra comunidad por su asistencia y apoyo a cada una de nuestras charlas. 

Nos vemos el próximo mes para hablar sobre Perspectiva.  Espera pronto toda la información en nuestras redes sociales. 

Escrito por: Juanma Rodríguez (Haki Storytelling).

DESNUDAR EL CUERPO DESNUDO

Cuando CAMO, el speaker para la edición de agosto, llega a  Onspace Coworking, le preguntó a qué le sabe el orgullo.

Se queda callado por unos segundos y luego responde: “a diversidad, autenticidad, transgresión de códigos sociales y valentía”.

Me cuenta que no podría vivir sin una cámara  y sin los recuerdos de su juventud en Cartagena, su ciudad natal, un lugar en el que explorarse podría considerarse equivocado.


Le gusta mucho pasar tiempo en dos lugares en apariencia contrarios: el páramo y el mar. El primero lo usa  para recibir lo que el mundo tenga para darle, mientras que el segundo le sirve para desapegarse de pensamientos y sentimientos.  El páramo es donde recibe señal y el mar, la base donde se despoja de todo.

Quizá esa búsqueda de lo diferente tenga que ver con su gusto por  frutas como la guayaba, la granadilla y el corozo, entre otras,  por la atmósfera de sabores y colores que dan, y que asocia con diversidad.

El equipo de Osa Imagen termina de ajustar el sonido del evento y CAMO pasa al frente para iniciar su charla.


Nos cuenta que hace mucho tiempo, cuando nació en Cartagena, se llamaba Camilo. Siempre pensó que era una ciudad acorralada por viejas tradiciones y para escapar del machismo de ese lugar,  su única salida fue estudiar artes visuales.  A los 17 años llegó a la voraz Bogotá.

Estudió cine porque siempre había soñado con hacer videoclips y música. “Bogotá me dio los cojones para mostrar la persona que soy y me permitió  amalgamarme en ella”, cuenta. 

Comenzó a tomar fotos desde el año 2001, pues encontró en la fotografía una manera de expresarse, y comenzó a trabajar con imágenes obscenas que casi rayan en la pornografía.

Al principio todo fue un proceso de autocaptación. “No se trata de ser irreverente porque sí, sino de incomodar la escena mainstream con imágenes transgresoras”, dice. 


Piensa que su trabajo consiste en “desnudar el cuerpo desnudo; ir más allá de la desnudez para transgredir los ideales de belleza. En otras palabras, cuenta,  consiste en provocar y abrumar los códigos sociales de América Latina.”

Cuando comenzó a explorar la desnudez de cualquier persona, encontró en las redes sociales un medio para exponer su trabajo, pero dice que desde el 2009 sufre de baneo, una forma sutil de censura. Afirma que nunca ha visto su arte como algo obsceno y que nunca se ha lucrado por fotografiar desnudos.

A pesar de la repulsión que puede causar su arte, CAMO ha ganado visibilidad en espacios como ARTBO, en el que recibió buenas críticas por su obra:  Con el rabo entre las piernas, una serie de piezas que le tomó a  amigos, novios y amantes y con la que logró congregar a 100 hombres  para explorar las masculinidades tóxicas.

Hubo una época de su carrera en la que entró en conflicto y cuestionó su faceta de artista, donde se muestra sin máscaras, y la de fotógrafo comercial, donde lo tildan de loco, raro o queer. A ese periodo lo llamó Limbo.

Luego vino otra época que denominó Oscurantismo, en la que busca descifrar los algoritmos de las redes sociales  pues su trabajo comienza a ser censurado.

“Mi labor es ser un CameraHuman.  Retratar la intimidad, no solo la mía sino la de todas de las personas, de forma real”

CAMO

De parte de CreativeMornings/Bogotá queremos darte las gracias a ti y a todas las personas y empresas que hicieron posible este evento:  A Fiona Records por apoyarnos con la logística; a Onspace Coworking por recibirnos por primera vez en sus instalaciones; a Osa Imagen por el registro audiovisual del evento y a Rafael Franco por el fotográfico.  

Espera pronto toda la información de nuestro próximo evento, bajo el tema Simplicity. en nuestras redes sociales.   


Escrito por: Haki Storytelling

DESNUDAR EL CUERPO DESNUDO

Cuando CAMO, el speaker para la edición de agosto, llega a  Onspace Coworking, le preguntó a qué le sabe el orgullo.

Se queda callado por unos segundos y luego responde: “a diversidad, autenticidad, transgresión de códigos sociales y valentía”.

Me cuenta que no podría vivir sin una cámara  y sin los recuerdos de su juventud en Cartagena, su ciudad natal, un lugar en el que explorarse podría considerarse equivocado.


Le gusta mucho pasar tiempo en dos lugares en apariencia contrarios: el páramo y el mar. El primero lo usa  para recibir lo que el mundo tenga para darle, mientras que el segundo le sirve para desapegarse de pensamientos y sentimientos.  El páramo es donde recibe señal y el mar, la base donde se despoja de todo.

Quizá esa búsqueda de lo diferente tenga que ver con su gusto por  frutas como la guayaba, la granadilla y el corozo, entre otras,  por la atmósfera de sabores y colores que dan, y que asocia con diversidad.

El equipo de Osa Imagen termina de ajustar el sonido del evento y CAMO pasa al frente para iniciar su charla.


Nos cuenta que hace mucho tiempo, cuando nació en Cartagena, se llamaba Camilo. Siempre pensó que era una ciudad acorralada por viejas tradiciones y para escapar del machismo de ese lugar,  su única salida fue estudiar artes visuales.  A los 17 años llegó a la voraz Bogotá.

Estudió cine porque siempre había soñado con hacer videoclips y música. “Bogotá me dio los cojones para mostrar la persona que soy y me permitió  amalgamarme en ella”, cuenta. 

Comenzó a tomar fotos desde el año 2001, pues encontró en la fotografía una manera de expresarse, y comenzó a trabajar con imágenes obscenas que casi rayan en la pornografía.

Al principio todo fue un proceso de autocaptación. “No se trata de ser irreverente porque sí, sino de incomodar la escena mainstream con imágenes transgresoras”, dice. 


Piensa que su trabajo consiste en “desnudar el cuerpo desnudo; ir más allá de la desnudez para transgredir los ideales de belleza. En otras palabras, cuenta,  consiste en provocar y abrumar los códigos sociales de América Latina.”

Cuando comenzó a explorar la desnudez de cualquier persona, encontró en las redes sociales un medio para exponer su trabajo, pero dice que desde el 2009 sufre de baneo, una forma sutil de censura. Afirma que nunca ha visto su arte como algo obsceno y que nunca se ha lucrado por fotografiar desnudos.

A pesar de la repulsión que puede causar su arte, CAMO ha ganado visibilidad en espacios como ARTBO, en el que recibió buenas críticas por su obra:  Con el rabo entre las piernas, una serie de piezas que le tomó a  amigos, novios y amantes y con la que logró congregar a 100 hombres  para explorar las masculinidades tóxicas.

Hubo una época de su carrera en la que entró en conflicto y cuestionó su faceta de artista, donde se muestra sin máscaras, y la de fotógrafo comercial, donde lo tildan de loco, raro o queer. A ese periodo lo llamó Limbo.

Luego vino otra época que denominó Oscurantismo, en la que busca descifrar los algoritmos de las redes sociales  pues su trabajo comienza a ser censurado.

“Mi labor es ser un CameraHuman.  Retratar la intimidad, no solo la mía sino la de todas de las personas, de forma real”

CAMO

De parte de CreativeMornings/Bogotá queremos darte las gracias a ti y a todas las personas y empresas que hicieron posible este evento:  A Fiona Records por apoyarnos con la logística; a Onspace Coworking por recibirnos por primera vez en sus instalaciones; a Osa Imagen por el registro audiovisual del evento y a Rafael Franco por el fotográfico.  

Espera pronto toda la información de nuestro próximo evento, bajo el tema Simplicity. en nuestras redes sociales.   


Escrito por: Haki Storytelling

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