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UNA MAÑANA MINIMAL

Cuando salí de mi casa pensé que no me iba rendir, pero el tiempo es único y totalmente independiente en su funcionamiento, así que llegué a La Bolera Saloon faltando 10 minutos para las 8. Divisé a Nicolás Rosso, el organizador del capítulo de Creative Mornings/ Bogotá al interior del Surtifruver que queda debajo de La Bolera, e ingresé a ese espacio con su ligero ambiente a campo y colores vivos. Lo saludé con un apretón de manos, y le mencioné un tímido “hola” a la mujer que lo acompañaba.

Noté un ligero nerviosismo en Nicolás; propio de cualquier organizador de un evento, que no quiere dejar escapar ningún detalle para que el mismo salga casi a la perfección. Él, con un teléfono celular en la mano, coordinaba al parecer con alguien de su equipo organizador la entrada de los asistentes. Después del saludo, Nicolás y su acompañante me dijeron que aún no se había habilitado el ingreso.

Di un par de vueltas por el local y me sentí algo ridículo al no tener ni un mínimo interés en comprar frutas o verduras. Finalmente decidí ubicarme en la acera Sur de la Calle 85, mientras cantaba mentalmente la canción que sonaba en mi mp3.

Después de unos minutos los asistentes comenzaron a aparecer en la entrada, algunos con ese típico gesto que pregunta en silencio “¿Aquí si es?”. Reconocí un par de caras de charlas anteriores, y establecí contacto visual con una mujer que al instante me preguntó “¿Vienes para el evento?”. Le respondí que sí, y comenzamos a conversar. Después de la introducción formal, mencionando el nombre y otro par de detalles, me contó que estudió diseño de modas. Me dijo también cómo llego a las 7:30, porque «uno nunca sabe», refiriéndose a cuánto puede durar un desplazamiento en esta ciudad que cada día se torna más caótica; nuevamente el tiempo y sus cosas.

Finalmente nos dirigimos al séptimo piso, lugar destinado para el registro previo al evento, donde nos entregaron un papelito adhesivo («Nametag») para que escribiéramos que significaba para cada uno «Minimal» o Minimalismo. La primera respuesta que se me vino a la mente fue «menos es más»; la cual instantáneamente me supo a cliché. Terminé escribiendo «menos de calidad».

En la fila me encontré con Mónica, una publicista que trabaja como «copy». Ella me contó que su jefe fue quien le dijo que asistiera al evento (el mercado laboral necesita más jefes como el de ella). Le pregunté cuál fue su definición de «Minimal», y me respondió: «Sencillez».

 Después de luchar con la pegada del adhesivo a mi camisa, empecé a caminar hacia el fondo para ubicarme al frente del presentador. En el corto trayecto, pasé al lado de la mesa de desayuno que había preparado Comapan, sobre la cual había dos grandes termos de tinto. Soy de esas personas que creen no funcionar a lo largo del día si no se toman una taza de café en la mañana, así que le pregunté a una mujer que si me podía servir un tinto. Me respondió, con una linda sonrisa, que todavía no lo habían preparado. Ante tal desilusión, continué mi camino para conseguir una buena ubicación.

Apenas me siento, a mí lado derecho queda ubicada Jessica, a quien también le pregunté su interpretación sobre «Minimal». Ella me señaló su «nametag» invitándome a leer. Me acerco un poco, pero mi miopía y astigmatismo no me permiten descifrar sus letras. Finalmente me dijo: «Exactamente lo justo y lo necesario».

Al frente, dos mujeres, interrogan mi preguntadera con su mirada, así que también les pregunté que habían escrito. Ellas alcanzaron a clasificar a una primera tanda de «nametags» más elaborados que planteaban el siguiente juego de palabras:

Menos_________________= Menos_________________

Vanesa me dijo que al principio no entendió muy bien la pregunta. Terminó colocando «Menos zona de confort = Menos Felicidad». Su amiga Natalia lo interpretó como: «Menos Café = Menos creatividad».

Después de que los organizadores repartieran los elementos de trabajo, para aquellos que nos los habían llevado, Nicolás Paris comenzó su charla.

Paris inició, exponiendo como el hecho de tener que dar una charla sobre «Minimal» en 20 minutos, le parecía una paradoja. Por lo general, siempre que vemos exponer a alguien que tiene conocimiento sobre un tema en particular, nos parece que lo hace con una resolución y sin dudar media palabra. Nicolás en un acto de sinceridad, la cual considero que encierra en si una actitud «Minimal», nos confesó que en ese justo momento los nervios lo estaban matando.

Empezó, por donde creo que todos queríamos, a dar un par de definiciones sobre «Minimal»: Una actitud y no una idea; deshacer, destruir y desaprender; ir para atrás o en reversa (encontrar diferentes posibilidades de lo obvio).

Después nos comentó que le parece fascinante cuando el murmullo de un grupo de personas crece, como el que estaba ocurriendo precisamente en ese instante, hasta que se convierte casi en un ruido constante, y como el no interrumpirlo es bello, porque es dejar a la deriva del ambiente lo que pueda suceder.

Antes de abordar al ejercicio con la cinta, tijeras y tiras de papel, Nicolás dió, desde mi punto de vista, una de las mejores definiciones del tema del mes: «Minimal hace relación a todo lo tonto y lo obvio». A esto es a lo que me refería con la sinceridad, actuar humildemente y sin pretensiones, en un mundo tan apresurado, lleno de maldad y envidia; a la larga actuar de forma «tonta», creo que es una apuesta limpia a ser sincero.

El ejercicio consintió en que cada uno tenía que crear una cinta de Moebius, en las palabras del presentador: «Crear un infinito por cada persona». Este tipo de cinta resulta ser binaria, es decir, pierde su dimensión y no se logra distinguir su parte interior de la exterior; al final casi todos (yo no, en uno de los pasos del ejercicio corté la cinta mal y no lo pude terminar) pudieron decir que sostuvieron el infinito en una de sus manos.

La conclusión final de Nicolás Paris sobre el ejercicio, es que la actitud humana de comprender, encierra en si un querer destruir las cosas. Y al igual que la cinta de Moebius entre más la intentamos descifrar o desmenuzar lógicamente esta se sigue expandiendo.

Volteé a mirar a mi lado y vi a muchos de los asistentes con caras de alegría al haber realizado el ejercicio sin ningún contratiempo. Miré nuevamente mi tira de papel, sonreí, la arrugué y la metí en mi bolsillo; por alguna razón sentí que debía, por lo menos por un par de horas, conservar ese intento de infinito conmigo.

Una de las últimas frases de Nicolás para encerrar o concluir todo, fue: «Para crear hay que destruir. No acumular conocimiento sino ir a la acción».

Gracias a La Bolera Saloon por brindarnos un espacio tan ameno para la charla sobre «Minimal», a Comapan por el patrocinio del desayuno con su nueva línea de muffins y a LCI Bogotá por continuar con ese apoyo incondicional al capítulo de Creative Mornings/ Bogotá.

Los esperamos con la misma buena energía de siempre para la charla de este mes, la cual tendrá como tema «Heritage» (Herencia); a cargo de Carolina Amaya, diseñadora gráfica y artista plástica.

                                                                        

                                                                                      Juan Manuel Rodríguez B.

                                                                                      jma.rodriguez@gmail.com