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Llegué al lugar seleccionado para la charla; el olor a pasto fresco, proveniente  del césped de una cancha de fútbol me trajo recuerdos de mi época de colegio. Veo pasar a un par de estudiantes riendo y molestando, mientras otro, pensativo, camina con las manos dentro de los bolsillos del pantalón, intentando, tal vez, resguardarse del típico aire frío de la mañana.  No sonríe como los otros, de pronto un exámen que tiene ese día o una tarea que no hizo es lo que ocupa sus pensamientos. Su mente, imagino, debe estar en modo crossover, mientras intenta unir diferentes puntos.          

Para el icebreaker tag de esta ocasión debíamos completar lo siguiente “Crossover es:____________”.  Había pensado en esto mientras llegaba al sitio, así que no dude ni un segundo en poner “Un  zaperoco de cosas”.  Una amiga que asistió por primera vez al evento me pregunto, apenas le entregaron el icebreaker tag,  si debía anotar su respuesta de una vez.  Le dije que sí, y después de alegar y decirme que yo  debí haber pensado también en otra definición para ella, decidió escribir “Mezcla”.        

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Podríamos quedarnos discutiendo  sobre lo que significa la palabra crossover, e incluso llegar a una de esas definiciones que se leen, entienden fácilmente, y que  al mismo tiempo suenan bien. El problema es que es un término muy amplio, y tratar de darle un único significado resulta una tarea de locos.         

La alemana Ida Skivenes (@IdaFrosk), expositora para el capítulo de Creative Mornings/Berlín, entiende el crossover como la oportunidad de cruzar diferentes áreas al igual que cruzar (desafiar) las fronteras.  El crossover que más le llama la atención, es cuando la comida se convierte en arte.  Le sorprende, por ejemplo, el lienzo en el que se puede convertir, al momento del desayuno, una simple tostada.       

Desde otro punto de vista Ryan Ospina, Diseñador de experiencias de usuario y  expositor del capítulo de  Vancouver, lo define como una combinación de diferentes piezas de vidrios de colores.  Ryan también asocia el término con música, y siente al crossover como un cambio en el tempo para así comprender a las personas, sus conductas y descubrir el por qué estas  actúan de cierta manera.       

Siento que esta última definición se acopla más a la charla, enfocada hacia el Design Thinking, que dio Álvaro Díaz para Creative Mornings/Bogotá.  Álvaro, investigador y especialista en factores humanos, mostró un panorama general para abordarlo de manera adecuada: (a) Comprender al usuario a través de la etnografía, (b) involucrar a toda la organización y buscar conexiones entre sus integrantes, (c) Definir estrategias para distintos tipos de innovación (d) Crear una cultura de Design Thinking,  para la cual no basta solo con ser creativos.    

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Según Álvaro, para cumplir estas directrices con éxito, debemos aprender a conectar los puntos (Conectar situaciones y personas inesperadas), dejando de lado el miedo al fracaso.  También debemos procurar pensar de forma abductiva (Evaluar todas las posibilidades e iterar la mayor cantidad de veces) para así obtener un resultado óptimo, independiente de cuál sea el proceso, producto, experiencia, servicio, etc. que estemos diseñando.     

¿Cuánta información nos transmitió Álvaro en su charla? Habló de innovación, etnografía, creatividad, fracaso; recomendó un par de libros, como el Thinking Fast and Slow de Daniel Khneman, y también hizo un gran énfasis en la importancia que le debemos dar al hecho de  conectar los puntos.      

Todo esto y mucho más, son temas que encierra el Design Thinking. Uno de sus factores clave se encuentra en saber qué es lo que el usuario espera y como éste  desea interactuar con el mundo; es justo ahí cuando esta disciplina se convierte en un  inevitable crossover de elementos: conocimiento, territorio, usuarios, experiencias, problema(s), fallas, aciertos, percepciones, prototipos, pruebas, etc.  La verdad, un listado tan grande como lo amerite el diseño.       

Para finalizar Díaz mencionó que: “Debemos hacer las ideas accionables, ver mucho más allá. Ser unos guerreros”.        

Gracias nuevamente a LCI Bogotá por el constante apoyo a Creative Mornings/Bogotá, y a los voluntarios de SocialColectivo. También le damos las gracias al Centro Cultural del Gimnasio Moderno por abrirnos las puertas de sus instalaciones, y a Comapan, que nuevamente nos acompaño y brindó un delicioso desayuno.    

Qué bueno es ver que la comunidad de Creative Mornings/ Bogotá continúa creciendo. Los esperamos en la próxima charla del mes de Noviembre, donde contaremos con la participación de las Blogueras Susana y Elvira; definitivamente una charla que no se puede dejar pasar.   

Juan Manuel Rodríguez B.

Jma.rodríguez@gmail.com

Fotos por Sebastián Botero-Páramo