


IMPROVISAR Y FRACASAR
Hay veces que mi ánimo para escribir se encuentra por los aires, y a eso se le suma un par de ideas algo estructuradas. En otras ocasiones, como justo ahora, se encuentra apagado. Momentos como este, en donde no tengo muchas ganas de escribir y varios fragmentos de ideas revolotean en mi cabeza, me gustan pues son en los que uno se pone a prueba como escritor.
Podría decirse que escribir también tiene mucho de improvisación si no lo es, a veces, todo, y es que en medio del caos de la improvisación, de ese salto a la incertidumbre sin ningún tipo de protección, pueden florecer muchas cosas buenas. Esto fue algo que dejaron claro Daniel Orrantia y Camilo Rodríguez, los «speakers» de la última charla sobre «Humildad» para el capítulo de CreativeMornings/Bogotá.
Camilo estudió ciencias políticas y cuenta con un diplomado de Resolución de Conflictos que cursóen la Escuela Cultural de Paz de Barcelona. Daniel, por su parte está involucrado en la creación de proyectos alrededor del mundo, relacionados con experimentar diferentes formas de hacer teatro. Ambos llevan más de 7 años inmersos en todo lo relacionado con improvisación teatral, clown y teatro físico, y al lado de otro grupo de profesionales, son la mezcla perfecta que conforma el grupo de improvisación teatral PICNIC.
Suena el despertador, estiro la mano y lo apago y doy media vuelta. Vuelve a sonar y esta vez si me levanto; hay que apostarle a la creatividad. Mientras me baño, pienso en como uno puede vivir con una actitud humilde, algo complicado si miramos las exigencias, a cualquier nivel, que nos plantea el mundo moderno. El agua que cae sobre mí cabeza, y que siempre sirve para activar mi cerebro, me hace pensar que somos humildes en la medida en que le apostemos a ser niños, es decir, mientras que la inocencia y un constante «errar-para-iterar» acompañen nuestras acciones.
Soy uno de los primeros en llegar al Mambo Museo de Arte Moderno de Bogotá, un nombre que siempre me ha gustado por su alusión a fiesta, y eso es, a la larga, lo que representa CreativeMornings, una fiesta que mes a mes se celebra a nivel global en nombre de la creatividad.
Después de saludar a los integrantes del equipo organizador, y a los de Time Machine, empresa encargada de registrar en video el evento, pienso que un saludo sincero siempre será un acto de humildad. Al poco tiempo, llegan los speakers, dos personajes que rebosan actitud, buena vibra y, sobra decirlo, humildad.
El reloj marca las 7:50 a.m. Afuera el frio de la mañana envuelve a los asistentes que van llegando y que ahora conforman una fila compuesta por unas 10 personas. Alcanzo a ver a una mujer con una chaqueta amarilla y un cigarrillo en su mano izquierda, que no para de gesticular mientras habla con una amiga; otra está sentada sobre un muro de ladrillo, con unos audífonos puestos y sumente quien sabe en donde, y otra está vestida de pies a cabeza de negro, incluso con un sombrero del mismo color.

Me gustaría salir a preguntarles a todos a que se dedican y por qué vinieron, pero ya habrá tiempo durante la charla, para interactuar con los asistentes.
Anastasia, miembro del equipo organizador y la encargada de la producción del evento, me ve tomando notas y me dice «Hoy sí que tienes inspiración», haciendo referencia al ambiente artístico en el que nos encontramos. ¿La tendré? Espero entonces que sus palabras sean como un bálsamo que suavice mis ideas, para que fluyan de manera adecuada dentro de mí cabeza.
Camino nuevamente hacia la entrada, y agarro uno de los icebreaker tags que se encuentran sobre una mesa. La frase a completar para esta ocasión fue «Soy humano porque».

Abren las puertas y la fila, que hace rato dejo de ser de 10 personas, comienza a moverse. A medida que van ingresando los asistentes aprovecho para preguntarles que respondieron. Las respuestas variadas, dan la sensación de un proceso de divergencia, una de las primeras etapas de cualquier proceso creativo.
Estas son unas que alcancé a anotar: «amo», «nací de otro humano»,«quiero un unicornio azul», «protejo el agua y los animales», «no actúo por instinto», «no soy planta ni animal», «soy consciente», «cometo errores», «me gusta la pachanga», «fracaso y fracaso mejor», «mi corazón bombea», «rio», «sueño», «sonrío», «lloro», «siento», «no sé», «me río de mis errores», «grito», «hablo», etc… Hago la pregunta a varios asistentes hasta que no me queda espacio en donde anotar.

María Linares, la organizadora del capítulo para Bogotá da inicio a la charla, y Camilo y Daniel no comienzan a hablar, sino a improvisar. Lo primero que hacen es pedirle a los asistentes un título para una obra. El público comienza a sugerir varios, hasta que ellos escogen «5 días de verano», y nos dan una muestra de improvisación, creando de la nada, ese espacio vacío y al mismo tiempo repleto de ideas, una historia muy divertida.

Después de esto, Daniel nos dice «Parte de la humildad es que toca aceptar la vida como viene». Los speakers también plantean la siguiente pregunta «¿Cuándo aparece la humildad?». Ellos creen que ésta tiene una relación muy grande con ser vulnerables y arriesgarnos, «ponernos en situaciones vulnerables que nos puedan llevar al fracaso» dicen. La humildad según ellos consiste en «aceptarnos tal como somos. Trabajar con lo que tenemos y entrenar mucho para poder decidir cuando el fracaso llegue. Lo que hacen los improvisadores es entrenar cómo reaccionan ante el fracaso».
Ellos afirman que al momento del fracaso contamos con dos opciones: la primera, a la cual casi siempre todos acudimos, es actuar con soberbia y culpar a otros, la segunda es ser humildes y aceptar lo que pasa. Es en ese momento cuando le abrimos la puerta a la vulnerabilidad, para que cualquier persona entre, y así logramos una conexión más profunda, pues comenzamos a reconocernos en los otros.
Daniel y Camilo dicen: «El ego quiere conducir la historia hacia donde uno quiere, la humildad lo pone todo en términos de la vida, que no está ni bien ni mal. No hay errores, todo se puede justificar». Vemos entonces como ellos no sólo viven de la improvisación sino que la adoptan como un estilo de vida, «No hay un libreto, todo puede pasar».

Para finalizar la charla, los speakers plantean una última pregunta ¿Cómo asumir el error?, Daniel y Camilo recalcaron lo siguiente: «La improvisación no es para reírse», y que lo que ellos hacen es entrenar cómo reaccionar ante el fracaso, «¿Cómo hacer que mi fracaso este al servicio de los demás?». «Si uno acepta el fracaso con buena onda, hace qué el público lo quiera a uno. En el circo uno nunca se identifica con el malabarista, sino con el payaso».

Solo queda preguntarnos ¿Estamos preparados para improvisar y fracasar?
CreativeMornings/Bogotá le quiere dar las gracias a Brot por acompañarnos en esta edición y brindarnos, con su gran variedad de panes, un desayuno muy rico; al equipo de Time Machine Pictures, por su aporte, puntualidad y profesionalismo para el registro en video del evento; a Paleta Digital que hace parte de la familia de CreativeMornings/Bogotá; al Mambo Museo de Arte Moderno de Bogotá por abrirnos por primera vez las puertas de sus instalaciones, y por último a todas las personas que hacen parte de la comunidad del capítulo de Bogotá, sin quienes el evento no sería exitoso.

Los esperamos el próximo mes, con la misma energía y disposición de siempre para hablar sobre «Robot», el tema seleccionado para los 114 capítulos de CreativeMornings alrededor del mundo.
Por Juan Manuel Rodríguez BocanegraFotos por Beto Durán de ToolKit