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                       BATALLA DE PALABRAS CON SERGIO CABRERA        

Me acuesto a la 1 de la mañana y pienso en «Acción» el tema seleccionado este mes para todos los capítulos de CreativeMornings. Antes de cerrar los ojos me llegan a la cabeza un par de ideas. Pienso, por un segundo, ponerme de pie para anotarlas pero la pereza me gana, así que confío que mi memoria, dentro de un par de horas, funcione correctamente y las pueda recuperar sin problemas.            

Después de despertarme, en la ducha, mientras el agua golpea mi cabeza, recuerdo sin problema lo que había pensado. Acción, pienso, es ponerse en movimiento y si definitivamente experimentamos un estado de quietud, no permitir que nuestra mente también lo tenga.

Después de unos minutos llegan Laura Ruiz y otro par de personas e ingresamos al teatro. Mientras hablo con un grupo de 5 personas, Sergio Cabrera, a quien en un principio no reconocí por llevar el pelo corto, entra al teatro. Se acerca a nuestro grupo, lo saludamos y le preguntamos que si está buscando a María Linares, nos mira, sonríe y dice «Estoy buscando a cualquiera».      

Ingresamos al teatro y Cabrera se sienta en la segunda fila, varias personas se acercan a saludarlo. Una integrante de Time Machine Pictures le pregunta que si le gustaría tomarse un tinto. «Si, muchas gracias» le responde.  Mientras escucho su conversación, imagino una taza de tinto humeante y cómo me gustaría saborearla  en ese momento. Dios, el destino y/o los astros se apiadan de mí, pues también me ofrecen uno.

En ese momento llega Santiago Rivas y María le presenta a Sergio Cabrera. Rivas, con la buena actitud que lo caracteriza. Sonríe y dice: «Si, yo ya lo conocía, creo que alguna vez lo entrevisté por radio».

Rivas también menciona que preparó unas preguntas para  el conversatorio y que si le gustaría verlas. Cabrera le dice que no hay necesidad. Al tiempo que el primero le pregunta: «¿Entonces lo ataco a mansalva?» 

Junto con Diana López sí lo cogemos a mansalva y le pedimos que nos regale, en un pequeño video, un saludo para la  comunidad de CreativeMornings.  

Después de abrir el registro del evento, me acerco a varios de los asistentes, y les pregunto qué fue lo que escribieron en el Icebreakertag. Ellos afirmaron  que  lo primero que hacen para ponerse en acción es: Hacer listas, escribir, planear, escoger una banda sonora, sonreír, dar las gracias, definir objetivos, observar, desayunar, vestirse, entre otros.  

Ya en la sala de cine varios de los asistentes experimentamos un Deja-vu, cuando María Linares toma el micrófono para explicar en qué consiste el evento. Nos cuenta que esta charla, aparte del gran speaker que en unos minutos va a tener un conversatorio con Santiago Rivas, también es importante porque el tema, Acción, fue seleccionado por el capítulo de Bogotá y la ilustración estuvo a cargo de Jose Berrío.

Luego del espacio Pitch your Project, Sergio Cabrera y Santiago Rivas suben a la tarima donde dos sillas los esperan para dar inicio al conversatorio.

Rivas, como lo había prometido, y sin piedad alguna, arranca su ataque y suelta la primera pregunta «¿Cómo supo lo que quería hacer?»

Sergio Cabrera piensa por un par de segundos y comienza a responder, o más bien, a contar una historia:

«He sido muy privilegiado porque mis padres han sido actores, y  mi padre director de teatro.» Nos cuenta que un episodio que marcó su vida, ocurrió en su infancia cuando tenía 9 años. Una tía que tenía cáncer repartió entre los sobrinos, a manera de regalo, diferentes objetos. A Sergio le tocó una cámara; «un aparato extraño para 1960» nos dice.

Su madre se interesó por la forma en que él la utilizaba, y cuando cumplió 10 años, sus padres decidieron irse a vivir a Pekín. Allá, su padre trabajo como director del departamento de doblaje de la universidad de Pekín, y en una ocasión lo llevó para que él hiciera el doblaje de un personaje que era un niño.

Entre toma y toma Sergio visitaba los estudios y conoció a todos los que trabajan allá, mientras estos mostraban un particular interés hacia él. Todos los trabajadores lo comenzaron a mimar y fue ahí que cayó en cuenta que el cine es un arte que mezcla el teatro con la fotografía. A los 12 años, ya tenía clarísimo que dirigir cine era lo que quería hacer por el resto de su vida.

A partir de ese momento Sergio fue poseído por el espíritu de la lectura y leyó alrededor de 100 libros de teatro, algo que, asegura, ha influido de manera muy positiva en su formación.

Cabrera deja de hablar y mira hacia el frente.  Parece que quiere hacer énfasis en lo que va a decir: «El ejercicio creativo que resulta de la lectura no lo remplaza nada. Cuando uno lee está siendo director, toca imaginarse los personajes, ponerle colores a la atmosfera.»  

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 Rivas no da tregua, e inmediatamente le dispara otra pregunta: «¿Qué quería decir con el cine? »   

«A los 12 años no sabía que quería decir» responde Cabrera. Nos cuenta que en ese entonces en China, se consideraba que el arte debía estar al servicio de las ideas y el pueblo.

En la actualidad siente que el cine tiene una función social muy importante, pues al hacer un corto o una película se transmite un mensaje. «Incluso al no querer transmitir un mensaje se transmite un mensaje»

Rivas encamina el conversatorio hacia la razón de ser de CreativeMornings y le pregunta sobre su(s) procesos creativos. Con relación a estos Cabrera afirma:

«Si creo en la inspiración, pero como dice Picasso hay que estar trabajando para que esta llegue».

También nos cuenta que trabaja en varios proyectos, porque en el camino algunos se mueren. «El cine es una pirámide invertida, donde la idea original se va deteriorando, entonces toca arrancar con ideas maravillosas. Hay que trabajar sobre los temas que uno conoce y tiene profundidad».

Imagino que Cabrera, como toda persona altamente creativa, debe destinar mucho tiempo a la generación y conexión de ideas. Por eso, no resulta extraño cuando cuenta que en ocasiones los personajes lo despiertan preguntándole «¿Y mi personaje para dónde va?».  

Mientras habla y nos envuelve en su voz profunda y sus historias, Cabrera hace énfasis en la importancia del trabajo en equipo. En su caso, aunque el trabajo como director de cine se asemeja al de un militar, pues según él, el cine es una dictadura, donde únicamente una persona puede dar órdenes; es muy difícil que el director llegue muy lejos solo.  «Parte de ser un director consiste en convencer a otros que una idea tiene futuro».

Como es difícil saber cuándo termina de responder una pregunta, Rivas espera un momento antes de lanzar su tercer ataque, «¿Cómo es su papel cómo espectador?» «Soy muy buen espectador» responde con orgullo Cabrera, pero nos dice que algo que le cuesta mucho es ver cine de acción, pues esta se come a la narración. Afirma que las películas que más le gustan son aquellas que le hacen sentir emociones. Si la historia lo mueve, se le olvida mirarla desde el punto de vista técnico.

Cabrera también opina que las buenas películas, van de la mano con los buenos directores y son aquellas que colocan al espectador en el lugar más privilegiado.  

Por otro lado Cabrera sabe que el cine permite manipular al espectador para que entre en el mundo que está creando el director; en cambio, en la televisión, si después de 30 segundos no hay nada de acción, el espectador tiene el control listo en la mano para cambiar de canal.

El fuego cruzado de palabras continúa: «¿Cómo moldea a los actores?» le pregunta Rivas. Cabrera sonríe como acordándose de un episodio en particular y responde: «Los actores son seres muy frágiles y la relación con el director no siempre es buena».  También nos cuenta que tiene mucho cuidado al momento de seleccionarlos, ya que son la materia prima de las películas y si esta no es buena, tampoco lo será el producto final. Según él, un actor es lo que es en el casting; después de ahí no mejora más.  

A continuación Sergio habla brevemente de su participación en el congreso. Rivas le pregunta  «¿Qué aprendió?» y Cabrera responde: «No aprendí nada; menos mal porque lo único que se podía aprender era a hacer chanchullos».

Santiago realiza una última pregunta para finalizar el conversatorio, no por falta de cartuchos verbales, sino por temas de tiempo: «¿Cómo le llegan las imágenes?» Sergio responde que todo depende del color, la estructura y el movimiento, y que toda película desde un principio, debe tener como mínimo un afiche.

Para no dejar nada suelto, Rivas decide elaborar un glosario, una forma inteligente de camuflar varias preguntas, así que le pide la definición de las siguientes palabras a Cabrera:

Libertad: Es una mezcla de estado de ánimo y de país que hay que defender a toda costa para hacer cualquier actividad.

Independencia: Es un anexo de la libertad.

¿Lo fundamental?: Que el proyecto comulgue con mis ideas pues yo quiero transmitir verdad.

Relevancia: Que mis películas transmitan mis preocupaciones.

Belleza: La belleza es la verdad, lograr crear verdad.

Las preguntas de los asistentes llegaron como balas perdidas que Cabrera recibió con la mejor actitud. En sus respuestas dio solución a diferentes inquietudes; por ejemplo, dejó claro que la selección de un proyecto implica 2 estados: Sentir que es algo que no lo va a avergonzar y que lo va a hacer mejor que nadie.

También nos contó que para hacerle frente a las limitaciones presupuestales, una de las claves, no solo en el cine, sino para la vida de los creativos en general, consiste en trabajar dentro del presupuesto.

Alguien le pregunto cómo sería posible salirse de esas historias (narcotráfico, guerra, etc.). Que parece se repiten indefinidamente. Cabrera afirmó que el cine colombiano ha evolucionado y que no sólo se tocan esos temas, sino que se hace énfasis en conflictos sociales, y que está claro que debemos sacarle el cuerpo al narcotráfico y la violencia, pero no del todo, pues debemos aceptar que es una realidad que, aunque no nos toque directamente, está presente.

Por último, un asistente quiso saber cuál sería el consejo que él le daría a a los estudiantes de cine para que se pongan en acción.  Sergio afirmó que uno de los principales problemas de todos los alumnos, es que no han leído lo suficiente, y que lo esencial es comenzar pequeño. «La vida hay que verla con lupa, buscar a los personajes con lupa».

Para concluir la charla, Cabrera le regala unas últimas palabras al público: «Agradezco mucho que hayan venido y madrugado. Veo que acá hay mucha gente qué le gusta el cine  ¡Los que quieran hacer cine que lo hagan!  

Creo que el  conversatorio nos dejó una radiografía de la personalidad de Sergio Cabrera como director y ser humano; sus miedos, pasiones, creatividad, que es lo que lo mueve en la vida, y cuál es su aporte para hacer del mundo un mejor lugar.  

La comunidad de CreativeMornings/Bogotá le quiere dar las gracias a Time Machine Pictures, encargados del registro en video, y a Paleta Digital, por todo el material impreso; dos empresas que demuestran siempre todo su profesionalismo y ya hacen parte de la familia Creative Mornings/Bogotá.  También a Lililu Panaderia y Pasteleria por sus exquisitos productos de pastelería y a Café Vereda Central por la frescura y buen sabor de sus bebidas.

A Cine Colombia y todo su personal, por acogernos por primera vez en sus instalaciones totalmente acordes para el tema del mes, y a la comunidad del capítulo de Bogotá que no para de crecer y sin la cual sería imposible la realización de cada charla. 

Los invitamos a estar pendientes de nuestras redes sociales, y esperamos contar nuevamente con su asistencia y acción para la charla del mes de Septiembre.

Texto por Juan Manuel Rodríguez Bocanegra

Jma.rodriguez@gmail.com

Fotos por Diego Zamora