
Durante 3 meses de viaje he visitado lugares que jamás imagine visitar en la vida. Entornos que me llevaron a explorar culturas y tradiciones desconocidas para mi hasta entonces y personas que cuya existencia nunca imaginé. Llegamos incluso hasta Singapur, en las antípodas de Colombia!
A lo largo de este viaje por el Océano Pacifico, parecíamos saltar de isla en isla encontrando mundos tan alejados unos de otros, con una diversidad cultural tan marcada, que la noción de las distancias se iba desdibujando.
Algunas personas me han preguntado si ha sido chocante toda esta experiencia. Lo que he visto, gente sin apenas ropa andando por ahí, o realizando rituales extraños o bailes muy locos…. Yo optaría por darle la vuelta a la pregunta: ¿No será que el choque cultural lo experimentan del otro lado? Esas gentes de culturas milenarias, despojados de las preocupaciones banales que nos acosan en un mundo Occidental. Ajenos al afán de un materialism absurdo que no parece tener revés.
Viene a mi cabeza la tribu de los Yakele, en la isla de Tanna en Vanuatu. Vanuatu es un país de 250mil habitantes y unas 85 Islas. Una de esas islas es Tanna, donde se encuentra un volcán activo llamado Mt Yasur. Alli la Madre Tierra suelta alaridos de victoria acompañados de escupitajos de lava que decoran el paisaje de una manera alucinante. Los Yakele viven a pocos kilómetros de las faldas de esta maravilla natural. Ellos son, a mi parecer, la tribú mas bonita y auténtica que he conocido a lo largo del viaje. Viven alunísono con la naturaleza, despojados de cualquier bien material y trabajan en comunidad para el bienestar de todos. Suena como una sociedad utópica verdad? Pues existen y bajo ese sistema son felices. Todo lo que necesitan para vivir lo tienen al alcance de una cosecha; siembran su comida y elaboran su propia ropa (que como pueden ver, no es mucha). Para refugiarse del sol, no requieren de un toldo o de una sombrilla: una hoja de árbol, como la que sostiene el pequeño niño de la foto, es más que suficiente. Para “verse bien” no necesitan maquillaje costoso o hipoalergénico. Con la semilla de las plantas lo consiguen y gratis. Tampoco necesitan ir a comprar queso emmental ni jamón serrano al mercado, con un cerdo que crían en su casa basta para todos e incluso logran prescindir de cocinas con la ultima tecnología de hornillas, pues tienen la capacidad de hacer su propio fuego para cocinar. Todo a su alcance y sin necesidad de gastar un peso ni contaminar nuestro planeta. Entonces, quién en realidad debería estar experimentando un choque cultural en este encuentro? Ellos o yo?


Estamos acostumbrados a lo que conocemos y nos es familiar, y cuando nos sacan de nuestra zona de confort y del mundo del que tenemos conocimiento, muchas veces despreciamos o rechazamos lo que no entendemos. Por eso me parece importante entender la palabra choque en este caso como un encuentro entre culturas que, o no conocemos o no entendemos, para poder aprender de ellas y lograr aceptación y tolerancia.

Qué dirían nuestras abuelas si les dijéramos que existe una sociedad en la que los tatuajes son sinónimo de respeto y admiración? Quizá no lo entenderían o no lo creerían. Pues les quiero contar que existe y me refiero al país polinesio de Samoa. En toda la Polinesia es muy común ver a la gente con tatuajes “te-mokos”, que tienen un significado religioso y social. En la antigüedad eran únicos y contaban un poco sobre la historia de cada cual. Se dice también que daban cuenta del estatus de las personas, y de hecho no tenerlos significaba pertenecer a una casta de menor rango. En Samoa lo llaman Tatau y claman ser la cuna del tatuaje, y por ende los creadores de la palabra tattoo, que como su nombre lo indica se deriva de tatau. La gran particularidad del tatuaje en Samoa es que en vez de hacerlo con una máquina, lo ejecutan a la vieja usanza con una especie de martillitos de colmillo de marrano de diferentes grosores. Es un ritual que sugiere el paso de la niñez a la edad adulta. Los hombres se lo hacen en los brazos , la cintura, las nalgas y piernas. Las mujeres solo en las piernas. En los hombres el proceso del tatuaje puede durar hasta 8 sesiones de 3 a 4 horas, en acto muy muy doloroso y muy importante para la sociedad: el momento en que se convierten en hombres.

Al pasar por ese proceso adquieren la madurez necesaria para afrontar las responsabilidades que tendrán dentro de la familia. Aquel que se someta a ese proceso es merecedor de un respeto muy especial.
En Samoa ser tatuador en la forma antigua es de los oficios mas respetados y se adquiere de manera hereditaria, no cualquiera puede practicar este arte.
De manera que la percepción de lo que es un tatuaje varía mucho de una cultura a otra. En sociedades como la nuestra todavía hay gente que relaciona los tatuajes con drogas y alcohol, dando paso a la ignorancia e intolerancia. Sobre todo en el que no quiere ver o aprender.
Otro de los lugar mas interesantes y multiculturales que visitamos fue Goroka en Papua Nueva Guinea (PNG). La intención era llegar para el Festival de tribús mas grande del país que se celebra una vez al año y aloja a mas de 100 culturas diferentes. Cada una con filosofías y rituales de vida muy distintos. El lema del país es “Unidos en la diversidad”. Solo en PNG, con una población de 7 millones de habitantes, hay mas de 834 lenguas.
En uno de los pueblos, llamado Seigu, presenciamos lo que para ellos significa el paso de niña a mujer. Al igual que los Samoanos, ese es un paso muy importante y realmente un gran momento. Preparan a la niña durante 10 días de una manera muy especial para afrontar las responsabilidades que debe asumir como mujer. La meten en un cuarto durante esos días acompañada de una mentora y otras mujeres que tienen la responsabilidad de explicarle los retos que debe afrontar de ahora en adelante. Le llevan comida, cantan, bailan y le enseñan los valores de la familia, el sexo y lo que significa ser mujer. Al cabo de esos 10 días de aprendizaje, la visten con un atuendo especial, le ponen un tocado de plumas de ave del paraíso y la muestran en sociedad ya hecha una mujer.

Yo no recuerdo que nadie me haya hablado sobre el sexo o me haya explicado muy bien acerca de que sería ser mujer. En nuestra sociedad el sexo sigue siendo un tabú no solo para los niños sino también para los adultos.
Otra de las culturas que visitamos en PNG en Goroka fueron los Azaro Mud Men, (Hombres de Barro) quienes reciben ese nombre porque antiguamente se caracterizaban por cubrirse el cuerpo de barro y ponerse esas máscaras pesadas y esas garras para espantar a las culturas invasoras y evitar el robo de su territorio. Con ese atuendo simulaban espíritus malignos que hacían que los invasores regresaran por donde llegaron. Cuando digo antiguamente me refiero a hace unos 70 años… son culturas muy primitivas, de hecho se dice que hasta hace 40 años se practicaba canibalismo en las montañas, y que incluso hace no mucho tiempo ha habido algunos casos aislados.

Los Amitatoka por ejemplo practican la poligamia. El jefe de la tribu puede estar casado con varias mujeres. Lo interesante en esta cultura es que las mujeres son las que lo eligen con base en su riqueza y a lo que consideran será lo mejor para su familia. Las esposas comparten y discuten sobre los bienes de la familia, sobre los cerdos, las plantaciones y los pasos a seguir para el bienestar de todos. Las 2 niñas de la foto son hijas del mismo papá y dos de las cuatro esposas que tiene su padre, el “El Gran Jefe”.

En PNG tienen la costumbre de mascar “Buai”, una mezcla de la nuez de areca con polvo de lima. El Buai relaja y da energía. En la boca se vuelve rojo y por eso que la mayoría de la gente tiene los dientes rojos y el piso esta lleno de escupitajos rojos. Nosotros también tenemos nuestro propio “buai”, y podríamos decir que es la hoja de coca que mascan los indígenas en Colombia. Aunque no deja los dientes rojos, si tiene un efecto estimulante. De manera que a la larga no somos tan diferentes.

Cada una de las mas de 200 culturas que hay en Papua Nueva Guinea tienen su propia forma de vivir la cotidianidad y de celebrar acontecimientos importantes. Lo curioso es que la gran mayoría de la población dice pertenecer a la iglesia cristiana, con lo cual combinan sus creencias cristianas con sus tradiciones tribales. Acá les comparto algunas de las fotos de otras culturas que vimos en el Festival de Goroka.


En el Reino de Tonga (Su rey se llama Tupoulu VI y gobierna sobre 120.000 habitantes) la mayoría de la población también es cristiana y muy religiosa. El servicio religioso dominical se toma muy en serio Y los pobladores asisten con su mejor atuendo. A diferencia de lo que podría ser una corbata o un vestido para nosotros, o unas plumas, collares y pinturas en Papua Nueva Guinea, el mejor atuendo para los Tonganos es una especie de tela de costal amarrada a la cintura llamado Taovala. Es muy común ver a mujeres y hombres vistiendo este atuendo en señal de respeto. Unos buenos tacones tampoco pueden faltar un domingo en Tonga, mujeres y niñas los usan elegantemente para visitar a dios. Les hablo de esto porque fue muy curioso ver por primera vez a personas vistiendo algo que fácilmente para mi podría haber sido un disfraz….pero de nuevo, al no conocer, saber y entender, no me puedo relacionar con esa tradición ni entender cómo funciona. Recalco la importancia de investigar, aprender y por ende respetar.


A unos 7500 kms al occidente de Tonga está Bali (La isla de los dioses) en Indonesia. Cambio el paisaje de Iglesias y Cristianismo para ver templos e Hinduismo Balines. Una religión única en el mundo. Se trata de una combinación entre hinduísmo y budismo, donde las ofrendas se hacen no a uno sino a varios dioses, y donde vestir con un sarong es indispensable para entrar a un templo. Una mujer en Bali puede destinar casi un tercio de su día a realizar ofrendas a sus dioses y a la limpieza de los templos. De hecho en cada casa en Bali hay un espacio destinado a las ofrendas para los dioses: un poco de arroz con hoja de plátano u otros alimentos.
Lo singular es que Bali es la única isla en Indonesia que practica el hinduísmo, ya que el resto del país es Musulmán. Una porción importante de la población, teniendo en cuenta que Indonesia es el cuarto país mas poblado del mundo con 250 millones de personas. Esta diferencia de credo hizo que en 2002 Bali sufriera un ataque terrorista por parte de grupos radicales islamistas que dejó 202 muertos, en su mayoría turistas australianos.


En Singapur, sin embargo, encontramos un país de 5 millones de personas donde conviven pacíficamente chinos, indios y musulmanes. Singapur en realidad no era inicialmente parte del viaje, sino una simple escala. Sin embargo se convirtió en una enriquecedora escala de 20 horas. Salimos y pudimos ver como las personas pueden practicar su credo libremente sin tener que preocuparse por ninguna discriminación u odio. Un país ejemplar donde sus habitantes pueden gozar de un estado sin corrupción y donde reina la tolerancia cultural, racial y étnica. Singapur es, además, una de las potencias económicas del mundo. Sin contar con ningún recurso natural y con poca industria, pues ha sido muy hábil en atraer inversión extranjera, ha logrado en construir una fuerte industria bancaria y conservar bajos impuestos que han atraído a una gran porción de millonarios del mundo.

En un extremo opuesto encontramos a las Islas Salomon, un país golpeado por las batallas entre Estados Unidos y Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Su población melanesia de 600mil habitantes se dedica a la pesca, a la exportación de copra, aceite de palma y madera, ocasionando un gran daño a los bosques. Se trata de una sociedad poco desarrollada y muy pobre. Pero quisiera hablar de Islas Salomon por la particularidad de su raza. Gentes de tez oscura pero pelo rubio, una combinación muy poco común para nosotros. Me parecieron tan hermosos que me dedique a hacerles retratos la mayoría de mi estancia allí. El 10% de la población tiene estas características. No se sabe muy bien la razón, pero estudios genéticos han indicado que corresponde a una variación de un gen del ADN relativo a la pigmentación. Se ha buscado este gen en otras partes del mundo y hasta ahora no se han encontrado a otras personas que lo posean.


Ya estoy a 15 días de terminar este maravilloso viaje que no ha hecho otra cosa que sacarme de mi zona de confort para llevarme a un mundo desconocido donde el choque cultural lo interpreto como un elemento clave para acercarme a diferentes ideas, culturas y etnias que hay alrededor del mundo.
Pienso en la ignorancia como disparador de la intolerancia. Sobre todo con la coyuntura mundial frente a la violenta ola de discriminación racial e intolerancia religiosa. Cuando no entendemos, rechazamos. Para mi este encuentro multicultural me refuerza la idea de la educación como herramienta para la aceptación y la tolerancia. Del intercambio de conocimiento y tradiciones entre culturas y no de insultos y balas.
Me doy cuenta además de que a pesar de las diferentes creencias, culturas, etnias, idiomas o colores, todos compartimos aspiraciones similares en la vida, todos buscamos amor, buscamos la protección de nuestra familia, la paz interior y felicidad. Los medios varían pero los fines son los mismos. Las niñas Yakele jugaban a la rueda y a las escondidas, reían al igual que los niños de Goroka, que cantaban y también lloraban cuando estaban cansados como cualquier niño en el mundo. En Islas Salomón una mamá cuidaba a su bebé mientras la adolescente de Seigu recibía su primera menstruación y se preparaba para en un futuro próximo ser mamá. en Singapur una mujer Hindú rezaba al dios Ganesh en un sarong, mientras en Tonga una mujer entaconada y envuelta en su Taovala le rezaba a Cristo. Todos somos al fin y al cabo seres humanos, de la misma carne y los mismos huesos, que buscamos amar y ser amados. Si solo aceptáramos que tenemos algunas diferencias y que esas diferencias nos hacen bellos, el amor llegaría sin buscarlo.
Texto y Fotos: Jackie Frysz
Edición: Camilo Sanchez