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                              Dedicarle tiempo a nuestra fachada   

Escrito por Juan Manuel Rodríguez Bocanegra  Jma.rodriguez@gmail.com

Fotos por Jackie Frysz.

«El tiempo», ese concepto extraño con el que nos debemos enfrentar todos los días, le damos una importancia exagerada. Siempre estamos tras la búsqueda de  ese intangible sin el cual, parece, no podemos vivir.    

Lo que en verdad nos debería preocupar es dedicarle «tiempo» a aquellos proyectos que nos mueven y dan vida; esos que se adhieren como sanguijuelas a nuestra esencia y que, de diferentes maneras, se repiten en nuestro panorama mental.  

Los proyectos que nos taladran la cabeza día a día son precisamente los que nos definen, los que mejoran nuestra fachada moral e incluso física, pues una vez los podemos llevar a cabo, la buena energía que desprendemos es como si remodeláramos las paredes de nuestra personalidad y las adornáramos con las mejores vestiduras.

Lizeth León, el speaker para la edición de diciembre de CreativeMornings/Bogotá, encontró cómo administrar su tiempo en medio de la rutina, el trabajo, el amor, las relaciones, etc. a lo largo del 2015, y así le dio vida a su proyecto Fachadas Bogotanas. Lizeth, quien en sus propias palabras se define como «una hija de los 80’s», un periodo que percibe como: «Una época con una fuerte producción de cosas en Bogotá, pero siento que fue algo que se quedó allá»; es también una fusión de Tolima y Bogotá, debido a sus raíces maternas y paternas. Estudió periodismo y filosofía pero lo que en verdad la define, más allá de sus títulos y credenciales, es su buena energía, que siempre acompaña con una gran sonrisa.

Luego de la presentación del evento por parte de María Linares, Lizeth prefirió no catalogarse de ninguna manera y comenzó su charla diciendo: «La idea es que ustedes descubran quién soy y qué es el proyecto».    

También nos contó que un día, después de parafrasear y jugar en la cabeza con un dicho común entre los colombianos, le llego a su cabeza la frase «Se acabó el año y se hizo algo».  Tal vez el concepto apareció el 26 de Enero de 2015, día en el que comenzó a ilustrar fachadas, o posiblemente antes, pues afirma que Fachadas Bogotanas era una idea que se venía cocinando en su cabeza desde tiempo atrás. Es un proyecto que en gran parte explica su relación con Bogotá, y que tiene como punto de partida los relatos sobre la ciudad que, desde pequeña, le han compartido su padre y su abuelo.    

Como dibujante aficionada, ganó su primer concurso cuando tenía 8 años de edad. El dibujo siempre fue una actividad que la acompañó en su niñez pero, como nos suele ocurrir a todos, se apartó de esa buena costumbre, que afortunadamente volvió a retomar en un viaje. «No estudié nada relativo al dibujo, porque no sabía que se podía estudiar algo que uno hacia desde chiquito» nos dijo.    

Con su cabeza llena de ideas que siempre se vertían en su proyecto, dibujó una primera fachada de la localidad de Santa Fe, y fue ahí cuando surgió la idea del libro, «Sin ninguna intención de llevarlo a buen puerto» comentó. Lizeth comenzó a navegar las 20 localidades de la capital, no sólo con el fin de tomar fotografías de las fachadas para luego ilustrarlas, sino que su proyecto también se convirtió en una cacería de relatos. Muchas de esas historias acompañan los dibujos, como la de una mujer que le contó sobre sus padres y su oficio de zapateros o la de un filósofo que, a los 8 años, le rezaba a un tronco e intentaba convencer a Dios de no acabar con el mundo.  

«Lo más importante fue lo que se comenzó a gestar con el proyecto. Lo que se removía en la gente y lo que se removía en mí.»

Uno de los pocos derroteros que tuvo su proyecto, consistió en no dibujar fachadas emblemáticas de la ciudad, con el fin de salirse del trayecto turístico y patrimonial. En vez de acudir a ese lugar común, Lizeth optó por: «dibujar casas comunes y corrientes donde vive todo el mundo».


Arrancó entonces su travesía de turista local, y comenzó a tomar fotos desde el centro de la ciudad, extendiéndose hacia su periferia, cubriendo las 20 localidades de Bogotá y también 3 municipios. Fachadas Bogotanas se convirtió en su vida durante 4 meses. Ilustro en total 120 fachadas, la última el 6 de Mayo.  

Algo que definitivamente la animó a continuar con el proyecto, fue ver como, aparte de la secretaria (su gata) y su papá, el gerente general, se fueron sumando personas,que desinteresadamente querían colaborar con el proyecto, todos con el fin de ayudarle a crear esa gran fachada que por fin logró cobrar vida, después de varios meses de constante trabajo y algunos contratiempos.  

Para cerrar su charla Lizeth expuso dos ideas: «La gente habla mucho sobre el tiempo, uno a veces dice que no tiene tiempo para nada», y también que su libro es «un homenaje a  la autogestión, porque la gente hizo sus casas».

Vale la pena pensar dos cosas: Evaluar de qué manera utilizamos nuestro tiempo para elaborar las diferentes fachadas que integran nuestras vidas y darle más que una simple mirada a Fachadas Bogotanas, un proyecto con sabor a Bogotá y que está dedicado a todos los habitantes, no sólo de la capital, sino de toda Colombia.    

CreativeMornings/Bogotá le quiere dar un agradecimiento especial a Brot por todo el apoyo que, desde su creación, le ha dado al evento, por acogernos en su nueva sede de Quinta Camacho, y por brindarnos un delicioso desayuno. 

También a Paleta Digital, nuestro otro gran aliado, por todo el material impreso y su profesionalismo.

Paradoja Diseño Visual por su apoyo en diseño gráfico.

Y como siempre a todos los asistentes y en general a la comunidad de CreativeMornings/Bogotá por apostarle cada mes, siempre con el mejor ánimo y actitud, a la creatividad.