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El amor, más compasión que pasión   

Llego a Myriam Camhi y un olor a pasteles recién horneados y café me abre el apetito, nada más sincero que el amor que sentimos por la comida. El amor, ¿qué carajos es eso? un sentimiento sobre el cual, probablemente, solo tenemos breves fogonazos de conocimiento.    

Le pregunto a una mujer y me responde “Bah…en este momento te podría decir que es lo peor de la vida”. No respondo nada. Inmediatamente recibo otro par de respuestas: “dinamita pura”, “la fuerza que mueve al mundo”. Poco a poco llegan más asistentes y les pregunto lo mismo.

Algunos responden “no sé”, otros lo piensan durante unos segundos: “la fuerza que mueve al mundo, la energía más bien”, corrige una mujer; pasión por algo o por alguien, cómo estar bien yo para poder compartirlo, todo, una cosa misteriosa, la expresión más pura del ser humano, mmm…tantas cosas, fuerza universal; Samanta, una venezolana, me dice entre risas: “coño, se ponen existenciales, ¿no?”, y luego otra mujer remata con “¡Uff! que pregunta tan pesada”.    

Vargas Llosa da una de las definiciones más amplias:  

“El amor es algo muy interior, algo que no se puede explicar.  Los románticos decían que era un puro movimiento de las emociones, y tampoco se puede explicar como una sublimación del instinto sexual.  En el amor hay algo más, es algo extraño, algo que implica a todo lo que es la condición humana: el instinto, el sexo, la pasión, también el espíritu y ciertos fantasmas del inconsciente que de pronto se vuelcan en un tipo de relación que saca lo mejor, y lo peor de las personas”   

- Travesuras de la niña mala -

Mientras me paseo por mis pensamientos, Adolfo Zableh, barranquillero, periodista, creador del blog La Copa del Burro y escritor para  Soho, Diners, Publimetro, entre otros medios, aparece en la entrada de la pastelería.  

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Me acerco, lo saludo y le doy la bienvenida.  “Le voy a hacer un par preguntas antes de que ingrese, porque dentro de un rato fijo se va a ocupar” Zableh me mira y no dice nada, pero su silencio y postura confirman un “bueno”.

Quiero saber qué cosas considera indispensables en su vida.  Apenas termino de hablar, el comienza a hacerlo, como si tuviera la respuesta preparada desde hace mucho: “Hace un tiempo era de esos que no podía vivir sin algo. Yo creo que, salvo un techo, comida y algo de ropa, uno puede estar con lo que es.”  

“Y, el amor ¿qué es?”

“Nadie sabe qué es el amor.  Lo que hacemos es versionarlo. Más que definir el amor, lo importante es amarse.”  

Los asistentes se organizan en el salón destinado para el evento.  Son un poco más de las 8:30, es hora de comenzar la charla. María Linares realiza su tradicional presentación y le entrega el micrófono a Zableh.

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“Yo no sé qué es el amor” es la frase con la que da inicio a su charla.  Según él, nos la pasamos emitiendo conceptos de “expertos” sobre cualquier tema, a medida que damos resbalonazos de ciego, ya que la vida no es otra cosa que ensayo y error.

“El amor es el sentimiento más egoísta que existe.  Yo te quiero, te necesito, son conductas que hablan más sobre uno, exponiendo sus necesidades frente a otras personas” cuenta.

Zableh relata su cambio de actitud hacia la vida, y cómo considera que la ley de acción y reacción también aplica en el amor y que, en gran medida, todo depende de cómo uno se sienta.

“Yo era una persona cerrada y resentida, y en el fondo…muy en el fondo” ríe, “me siento una persona positiva. Antes me sentía la víctima.  La gente sí te maltrata, pero también te puede querer si eso es lo que proyectas”

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Zableh cree que su nueva manera de ver la vida, está ligada a mostrarse tal como es, es decir, dejar de fingir.  “En mi caso el sentimiento me desbordó y me convertí en una persona sensible, que no conocía y ni siquiera controlaba.  Ya la cosa esta mucho más calmada.  A veces tiendo volver a lo que era, pero no a odiar la vida porque quien odia la vida se odia a sí mismo.    

Sin saber qué es el amor, puede dar fé que lo que existe es una amalgama de sentimientos: “Todos los tipos de amor, son una pequeña fracción de los buenos sentimientos que uno puede albergar y compartir”.

Zableh cree que un sentimiento que revolotea alrededor del amor es la compasión y que, sin necesidad de ser Juan Salvador Gaviota, esta consiste en abrirse más hacia a las personas, conducta que más allá de mostrarnos vulnerables y contrario a lo que muchos piensan, permite que la gente siga el ejemplo; contrario a la pasión,  que nubla nuestro actuar.  “La pasión nos consume mientras que la compasión es mucho más tranquila y calmada”, dice.  También afirma que ahora, al sentarse a escribir, sus artículos fluyen de mejor manera.  

El proceso creativo

Zableh destina gran parte de su creatividad a la escritura. Para escribir él ubica en primera posición, antes que el amor que le profesa o la ética que involucra esa actividad, a la observación.  “No creo en la inspiración.  Estar atento es todo lo que ocurre; pendiente de la gente, de lo que hace, dice, si se sentó o no, etc.”    

“Escribir es la forma que tiene uno de enfrentarse a la vida” nos comenta, y también dice que antes su dinámica para la escritura era: “Me siento mal, voy a escribir a ver si me alivio”. Luego cayó en cuenta que era un sistema que no le funcionaba. El acto de escribir, más que una terapia para combatir la tristeza o ansiedad, potencializa el desapego. “Escribir es como ir al baño, soltar algo y dejar de retenerlo.”    

CreativeMornings/Bogotá quiere darle las gracias a Myriam Camhi por acogernos por primera vez en sus instalaciones y brindarnos un delicioso desayuno, a  elempleo.com por su apoyo y compromiso con la comunidad creativa, a nuestros grandes aliados Paleta Digital, encargada de todo el material impreso y Time Machine Pictures por su producción audiovisual, y como siempre a todos los asistentes a la charla,  por su compromiso y buena energía en los eventos.  Los esperamos el próximo 26 de agosto para hablar sobre weird junto a Ophelia Pastrana.