
El tema de julio es la espiritualidad.
La espiritualidad es la búsqueda de nuestros valores y significados más profundos, algo que nos afecta a todos. Es el anhelo por recorrer la cortina del mundo que podemos ver. La palabra viene del latín spiritualis, que significa de aliento, viento y aire. Es algo tan natural que bien podría ser la respiración.
La espiritualidad puede encontrarse en la meditación, en la ciencia, en los espacios sagrados, en la música, en la comunidad. Reconocemos lo sagrado en las estrellas que nos guían a casa, en nuestra capacidad de amar tanto a la familia como a los extraños; en lo divino que se reúne en la alacena de la cocina y en las arboledas del bosque iluminadas por las luciérnagas.
A través de la práctica espiritual —ya sea con la alfombra de oración o el pincel, el microscopio o el movimiento— buscamos respuestas a las preguntas eternas: ¿Cómo debe ser una persona? ¿Cómo podemos encontrar sentido en lo mundano y propósito a través del gran dolor? ¿Cómo podemos reparar el mundo?
Nuestro capítulo de Jeddah eligió este mes la exploración de la espiritualidad, y Bayan Yasien ilustró el tema.