
El tema de noviembre es la verdad
La verdad se encuentra en el fondo de un pozo, que serpentea desde su fuente, en la capa de hielo de las montañas lejanas. La verdad tiene un sabor prístino, no se ve comprometida por lo que sería rentable o conveniente. Hace que tu cuerpo zumbe como un diapasón que resuena en la misma frecuencia que el universo que te rodea. “Cuando experimentas una verdad innegable —observa la escritora y trabajadora social Jessica Dore — pedirás, tomarás prestado y robarás. Reorganizarás toda tu vida, lo abandonarás todo, solo para servir a lo que es real”.
Y, sin embargo, la verdad se disputa ferozmente cuando las narrativas en competencia chocan. Forjamos nuestra verdad en un crisol, al poner a prueba su fuerza mediante el calor y el martilleo. En lugar de aplastar nuestras convicciones unas contra otras, como si fuera un acelerador de partículas, ¿podríamos ordenar los hechos desordenados y contradictorios de todo lo que nos rodea, juntos? ¿Podemos atravesar la paradoja, la oscura maraña de todo ello, y dar sentido al mundo?
Este mes, nuestro capítulo de Buenos Aires eligió la exploración de la Verdad y Sol Cotti ilustró el tema.