
El tema de septiembre es la REFLEXIÓN. Fue elegido por el capítulo de Oklahoma City (Oklahoma) e ilustrado por Aditi Heins.
Igual que el eco es el reflejo de un sonido, y el lente de una cámara enfoca la luz reflejada para captar una fotografía, el subconsciente refleja nuestras experiencias para dar forma a creencias.
Sin reflexión, no puede haber crecimiento personal. Aprender de nuestro pasado nos brinda mayor sabiduría y felicidad. Pero no permitas que el autoconocimiento te lleve a encerrarte dentro de ti. Recuerda el mito griego de Narciso, que se enamoró de su propio reflejo en un estanque de agua.
Reflexionar sobre momentos difíciles puede ser doloroso, pero también reparador. Cuando Oklahoma City eligió este tema, mencionó un estanque reflectante situado en el lugar del atentado de 1995, diseñado para ayudar a la gente a reflexionar sobre cómo les había cambiado aquel trágico suceso.
Pensar detenidamente sobre el mundo que nos rodea y seguir nuestra curiosidad le añade intensidad al trabajo creativo. Como escribió William Shakespeare en Hamlet, el propósito de la actuación es “…ofrecer a la naturaleza un espejo en que la virtud vea su propia forma…”. Mientras que George Bernard Shaw dijo: “Usas un espejo de cristal para ver tu cara; usas obras de arte para ver tu alma”. (Aunque Bertolt Brecht rebatió: “El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo con el cual darle forma”).
La reflexión convierte los traumas y triunfos en lecciones. Así es como podemos crear una visión para un futuro más brillante.