



MOMENTOS PARA CELEBRAR
Mañana, tarde, noche, ayer y hoy;
sol, lluvia y granizo; niñez adolescencia y vejez; vigilia, sueño e insomnio;
madrugar, dormir, trasnochar o perecear; un café, una cerveza, una comida, una
copa de vino o un cigarrillo; ¿Qué no se puede catalogar como un momento?
Es una mañana fría y el sol no se asoma por ningún lado, pero nada impide que la comunidad CreativeMornings/Bogotá celebre la creatividad y el cumpleaños número 4 de su capítulo. Poco a poco la gente se va arremolinando en la entrada del Museo de Arte Moderno de Bogotá.
Salimos a su encuentro y, mientras reparto los icebreakertags, Laura Ruiz aprovecha para hacer el registro de las personas. Le pido a los asistentes una definición sobre “momentos”. “¿Cómo así?” Preguntan algunos, “no sé, digan lo primero que se les venga a la cabeza” les respondo. Trabajar juntos, felicidad, experiencias, instantes del tiempo, algo especial, son algunas de las respuestas para ese conato de lluvia de ideas.
Entramos de nuevo al museo, atentos a que el resto del equipo nos de luz verde para habilitar el ingreso.
“Quién es usted” le pregunta el celador a un hombre con la cabeza rapada que aparece en la entrada. “Soy Juan Felipe Rubio y vengo a dictar la charla, responde con una sonrisa”, apenas entra, me acerco para conversar con él.

El mundo de Rubio, un manizalita de 40 años que estudió diseño gráfico y mercadeo, es la fotografía. No puede vivir sin su cámara, Catalina, su novia; la bicicleta, y sin un constante acceso a internet. Le gustan las tostadas a la francesa y antes de zambullirse por completo en la fotografía, carrera a la que le ha dedicado 12 años de su vida para “inmortalizar momentos” como el mismo afirma, su vida dio varios tumbos.
Le pido que resalte tres momentos importantes de su vida. Calla durante unos segundos y cuando creo que me va a pedir más tiempo, suelta la respuesta: “Graduarme del colegio, haber fotografiado mundiales de ciclismo, y un viaje que hice en carro por toda Sudamérica con mi papá y hermano. Para ese viaje decidió realizar una documentación seria para compartir sus vivencias y fue precisamente el que le permitió dar el gran salto a la fotografía.
Poco tiempo después de nuestro intercambio de palabras, Rubio da inicio a su charla y nos comparte una definición técnica de la fotografía: “Proceso físico de obtener imágenes”, que contrasta con una definición personal más cálida: “La fotografía es fijar en un instante preciso cosas que aparecen y una vez desaparecidas nunca vuelven a pasar”. De ahí la angustia que combate a diario, de capturar momentos que nunca más van a ocurrir.
De los 2 tipos de fotografía: La creativa, en la que se planean todos los elementos del espacio, y la realista, que consiste en estar en el momento y en el lugar adecuado, se inclina más hacia la segunda, siempre bajo una pregunta clave “¿Qué momentos eternizar?” con la que debe decidir cuál acción es la que habla con más contundencia sobre una situación, y que le permita al público hacerse una idea de lo que estaba ocurriendo en un lugar en ese momento.

Rubio considera que lo que lo que más se necesita es estar preparado para lo inesperado. “No solo se trata de oprimir un botón, sino tener una mezcla de aptitudes artísticas” nos dice. “Como cuando estuve encerrado en un ascensor con Paris Hilton”, concluye riendo.
Entre esas aptitudes se encuentran: La anticipación, estar listo a todo momento; frialdad, ver la foto y hacerla, sacar la cámara sin pensar; improvisación, cómo lidiar y adaptarse a lo que está pasando; ingenio, cómo ser recursivo para obtener la foto que se desea; espontaneidad, que las personas sean como son, y simultaneidad, que ocurran varias cosas al mismo tiempo. De esta lista considera las dos últimas como las más claves.
Tomar fotos es para él una actividad sagrada. “No se trata de tomar fotos como loco. Las fotos no se hacen con la cámara, sino cuando se alinean los ojos, el corazón y la cabeza, y ese es el instante decisivo” nos cuenta.
Para finalizar nos dice que su trabajo le permite compartir lo que vive día a día. “Yo nunca estoy en la foto, pero siempre estoy en la foto” Una frase que refleja todo el respeto y pasión que le tiene al arte de tomar fotos.
El equipo de CreativeMornings/Bogotá le quiere dar las gracias a toda la comunidad creativa: asistentes, patrocinadores, organizadores, speakers y todo aquel que ha tenido algo que ver con el evento, por el apoyo que le han dado durante estos 4 años. Queremos darle agradecimientos especiales al Museo de Arte Moderno de Bogotá por acogernos por segunda vez en sus agradables instalaciones; a Paleta Digital por todas las impresiones para el evento y hacer parte de la familia CreativeMornings; a Café la Divisa y Empanadas La Castaña, por brindarnos un delicioso desayuno; a The Sugar Shop por el increíble pastel de cumpleaños que nos preparó; a Icaro films por toda la producción audiovisual del evento; a Situare photo, por el increíble photo boot , y como siempre a toda nuestra comunidad creativa, una pieza indispensable en la maquinaria de nuestro capítulo.


Los esperamos, con la misma buena actitud de siempre, el próximo viernes 31 de Marzo para hablar sobre Taboo junto a Mauricio Albarracín, nuestro próximo speaker.
Escrito por Juan Manuel Rodríguez Bocanegra, jma.rodriguez@gmail.com





































































