


TINTA POR TODOS LADOS
CreativeMornings/Bogotá arrancó su edición No. 26 bajo el tema global «Tinta», el tema seleccionado para los 109 capítulos alrededor del mundo.

Salgo de mí casa hacia la charla más temprano que de costumbre, las gotas de una leve llovizna manchan los andenes como si fueran tinta. Dejo de caminar y evalúo la opción de devolverme por una sombrilla pero descarto la idea, nadie ha muerto por mojarse un poco.
Al llegar a Gordo Bar, cálido lugar que por primera vez le abre las puertas al evento, y después de saludar a un par de integrantes del equipo organizador, me ubico en un cómodo sofá que cubre toda la pared que se encuentra a la izquierda de la entrada. Saco mi libreta, y espero a que un aguacero de ideas inunde mi cabeza, pero al igual que la llovizna al salir de mi casa, sólo una que otra idea aparece, y no ese chubasco creativo tan anhelado.

Decido entonces dibujar algo relacionado con el tema de la charla. A veces me gusta hacer eso cuando quiero abordar o escribir sobre algún tema. Lo primero que pienso es que a pesar de encontrarnos inmersos en una era digital y por tanto de pixeles, la tinta todavía se mantiene en pie de guerra.
“Ink is a better witness than pixels”
- Mónica Ramírez Hartmann –
Fijo la mirada en la barra del Bar que, en medio de su mutismo, parece que mira de forma atenta a los asistentes, mientras prepara sus botellas, con tintas alcohólicas de diferentes colores, para su papel protagónico de viernes.

Cómo fui uno de los primeros en llegar no reclamé «Icebreakertag». Decido entonces preguntarle a las personas que se encuentran a mi alrededor, cual fue la pregunta para esta ocasión y que fue lo que respondieron.
«Hola, ¿Qué toca escribir hoy?» le pregunto a la mujer que se encuentra a mi derecha. Ella templa su chaqueta en el lugar donde se pegó el «icebreakertag» y me responde «Ahí estoy pintado…durmiendo tanto». No entiendo, así que le pido que me explique. Sonríe y me dice que eso es lo que suelen decirle a uno los papás ¿Y tú qué anotaste? le pregunto a una mujer que se encuentra un poco más atrás. «llegando de primera» me responde, y después afirma, con cara de orgullo, que le gusta ser puntual.
Mientras ajusto mi postura en el sofá, le planteo la misma pregunta a la mujer que se encuentra justo enfrente de mí. Noto como mis palabras evitan que continúe con un monólogo interno. Me mira, calla por unos segundos, y finalmente, mientras sonríe, me dice que todavía lo está pensando.
Decido no hablar más por el momento. Observo como Carolina Agudelo, la artista, diseñadora textil y speaker de esta edición, charla animadamente con los asistentes que lograron ocupar la primera fila.
Después de un par de minutos de estar callado, saludo al hombre que se encuentra a mi derecha. Justo en ese momento, la mujer que agarré desprevenida hace unos instantes se une a nuestra conversación. Se llama Sandra y estudió Ingeniería Electrónica, pero una de esas enigmáticas encrucijadas da la vida, la convirtió en fotógrafa y también en diseñadora textil.
Por su parte Andrés, tal vez el único asistente con saco y corbata, nos cuenta que estudió matemáticas y que trabaja para una entidad del estado. Me llamó mucho la atención una frase relacionada con la labor científica e investigativa de su campo de acción: «Me aburren las publicaciones científicas que son leídas por 4 personas, las entienden 2 y le importan únicamente a una». Recuerdo inmediatamente a Federico Pardo, uno de los speakers de la charla sobre «Clima», quien a través de su trabajo documental, pretende cerrar la brecha entre la comunidad científica y el común de las personas.
Una mujer con un gorro de lana negro y gafas del mismo color, camina hacia mí sosteniendo su bolso por encima de las cabezas de otros asistentes. Logra ubicarse a mí lado y cuando me doy cuenta de que se acomoda por completo, le hago la misma pregunta que a los demás. Se llama Diana, una rola-llanera que lleva más de 10 años en la capital.
Ella estudió Mercadeo y Publicidad, y abordó la pregunta del «icebreakertag» de forma diferente. Dice que está pintando su día de un color gris. Le pregunto que por qué ese y no otro color, y me responde que el gris significa que no está ni muy feliz ni muy triste, y que en varias ocasiones, en medio de una paleta de grises ha encontrado la felicidad.

Eso es precisamente Creative Mornings, un espacio donde personas con diferentes profesiones y puntos de vista, derrumban barreras de prejuicios y paradigmas personales, para enfrascarse en un libre intercambio de ideas.
En medio del ruido, palabras y risas, María linares se dirige a todos los asistentes para realizar la ya conocida introducción del evento y presentar a la «speaker» Carolina Agudelo.
Carolina, una bogotana, comienza a hablar y nos cuenta que distribuye su tiempo entre dirigir su estudio, Carolina Agudelo Surface & Textile Design, y dictar clase en el departamento de diseño de la Universidad de los Andes.
Según ella, el contacto personal con la tinta en los textiles comienza cuando «se meten las manos en una olla llena de color». Después de esto seguramente vendrá el proceso de impresión el cual más que simplemente estampar, «es trasladar una idea dibujada o impresa a la tinta».
A Carolina le gusta ser análoga en su profesión, es decir, en su aproximación al diseño procura utilizar al mínimo programas como el photoshop.
En cierto momento la vida la ubicó en Inglaterra, y se cruzaron en su camino las tintas de textura. Ante ese nuevo descubrimiento, Carolina comenzó a tener un nuevo acercamiento hacia el mundo; notó, por ejemplo, que en el barrio en el que vivía, había muchas estructuras decaídas, al mismo tiempo que existían diferentes texturas en las superficies.
Posteriormente tuvo contacto con narrativas inmersas dentro de los objetos de diseño; una especie de Storytelling de diseño, que consiste en narrar una historia: «contar historias pero contarlas bien desde los textiles»; un acercamiento hacia el diseño, que viene de la época Victoriana, en la cual muchas prendas llevaban consigo historias que relataban su procedencia.
Otra fase de su proceso creativo, que considera supremamente importante es la «bocetación». Admitió que contrario a lo que se puede llegar a pensar, ella dibuja muy mal, pero que esto no debe ser un impedimento pues, «si no dibujamos, debemos encontrar las herramientas necesarias para poder hacerlo».
Carolina nos contó también sobre su proyecto Altares, que consiste en la elaboración de tatuajes temporales, a manera de petición personal, que se desvanecen por si solos a través del tiempo. Este fue inspirado en su abuela, quien era una persona muy devota.
Para finalizar Carolina nos dice «La estampación no solo debe ser sobre un textil, sino sobre cualquier tipo de material. El abordarla de esa forma nos lleva a innovar».
Carolina expuso diferentes posibilidades de contacto y trabajo con la tinta, elemento presente en nuestro día a día sobre el que casi nunca nos fijamos, lo que deja claro que debemos estar siempre receptivos al entorno en el que nos desenvolvemos.
«La tinta no es solo un esfero con el que uno dibuja, sino que se abre a diferentes espacios»
CreativeMornings/Bogotá le quiere dar las gracias a Gordo Bar por acogernos en sus agradables instalaciones y brindarnos un deliciosos desayuno, a Paleta Digital por las libretas que le regaló a todos los asistentes al evento, a LCI Bogotá por su constante e incondicional apoyo, y como siempre a toda la comunidad de CreativeMornings/Bogotá, sin la cual ninguna de las charlas se podría llevar a cabo.




Juan Manuel Rodríguez Bocanegra Jma.rodriguez@gmail.com
Fotos por Beto Durán de Tool Kit.





















































